La radio FM Profesional de la ciudad de Salta ha informado de un curiosísimo suceso acaecido en el interior de una tienda de ropa ubicada en la avenida San Martín al 800, en pleno centro de la ciudad de Salta. La crónica del suceso da cuenta de que una vendedora del establecimiento fue supuestamente agredida por una cliente de su misma edad (ambos cuentan con 18 años) desde un probador de ropa.
Al parecer, el cliente-agresor, llevaba en el interior del probador más tiempo que el normal para probarse una prenda, lo que despertó la sospecha de la empleada que se acercó al lugar para comprobar si la prenda se ajustaba a la talla y gustos del cliente.
Grande fue su sorpresa cuando sintió que una mano que salía por entre la delgada cortina que proporciona al probador una cierta intimidad, comenzó a tocarla "en sus partes íntimas", al parecer, con gran precisión, teniendo en cuenta que el agresor estaba consumando un tocamiento "a ciegas".
No se sabe la razón por lo que la empleada, en vez de retroceder y neutralizar la acción del libidinoso cliente, resolvió "correr la cortina" del probador, violando así la intimidad del cliente, en una acción que probablemente pueda encuadrarse en la eximente incompleta de "legítima defensa sexual", ya que el comprador la había tocado antes en sus más recónditas partes.
La curiosidad de la empleada le trajo otro disgusto, pues, tras apartar la cortina, descubrió que el avieso comprador se encontraba en su interior "con sus pantalones bajados" (es posible que fuera porque estaba probándose otra prenda de este mismo tipo) y masturbándose a muñeca batiente (treating his body like it was an amusement park). La crónica de la radio dice, más recatadamente, que el agresor estaba "tocándose a sí mismo".
Al final, intervino la policía, que portando picanas eléctricas y gas pimienta, como viene siendo habitual en sus últimas intervenciones, detuvo al agresor, sin darle tiempo a que se subiera los pantalones, pero con tiempo suficiente para que se bajaran súbitamente sus retorcidos apetitos.
La prensa local lo ha calificado como "el degenerado del probador", a pesar de que el joven parecía convencido de que, a la hora de probar las prendas de la tienda, podía también catar a las empleadas.
El sujeto fue acusado de "abuso sexual simple", lo que le llevó a preguntar a la policía cuál era la diferencia entre el abuso sexual "simple" y el "especial". El agente consultado respondió que la especial viene con jamón y queso.