Los carros fruteros de Salta y los tanques de Bussi

Carro FruteroEl gobierno muncipal de Salta ha tomado el toro por las astas y resuelto poner coto a los abusos que venían cometiendo los denominados "carros fruteros", una especie de plaga urbana de difícil erradicación.

La solución municipal tiene varias facetas. Por un lado, se ha ordenado que los carros fruteros se "empadronen" y que formen parte de un registro informatizado. La Municipalidad ha informado que tiene a 54 carros "fichados".

Los carros deberán portar -además de duraznos maduros y otra fruta- una "patente", como los automóviles y las motocicletas. Las repectivas autorizaciones ya fueron entregadas por la Municipalidad a los propietarios de los carros fruteros. Entre los funcionarios cunde la esperanza de que los peatones se detengan frente a un carro y a la hora de pagar las bananas pregunten si el frutero tiene o no patente. No vaya a ser cosa que alguien compre fruta en el "mercado negro".

Otra medida sorprendente es que las balanzas que utilizan estos carros, a las que la leyenda popular adjudica una enorme infidelidad, serán "puestas a punto" por el Consejo Profesional de Agrimensores, Ingenieros y Profesiones Afines (Copaipa). Al parecer, la Municipalidad ha renunciado a imponer a los fruteros el abandono de las balanzas peruanas truchas y la compra de balanzas homologadas por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, y se ha decantado por una "solución doméstica".

Es duro imaginar a un ingeniero salteño (que se ha quemado las pestañas estudiando siete años de carrera) dedicado a revisar balanzas fruteras, pero esa es la realidad.

La última y más cuestionada de las medidas municipales tiene que ver con la estética del carro. Si ya son feos por naturaleza, los carros fruteros serán decorados ahora -y de modo obligatorio- con un toldo con los colores de la bandera de Salta. Semejante alarde de patriotismo es sólo comparable con aquel bando del gobernador tucumano de la dictadura, el general Bussi, que ordenó que se pintaran con los colores de la bandera argentina todos los tanques de agua que sobresalían de los techos de las viviendas.

Es necesario plantearse que la bandera de Salta es actualmente omnipresente y que ello representa una exageración no prevista en la ley que dispone su creación y regula su uso. Si de verdad se quiere construir un espacio cosmopolita para fortalecer el turismo, nada menos indicado que exacerbar el localismo con banderas, sobre todo, cuando -como en el caso de la bandera salteña- carecen de un alto valor simbólico y de una tradición sólida.

Por último, es necesario destacar que el desvarío municipal ha llegado a un extremo en que los funcionarios municipales parecen demasiado contentos con su terrorífica regulación de los fruteros. "Así se brinda mayor seguridad para ellos y se garantiza que no haya más trabajadores golondrina", ha dicho uno. No se sabe bien a qué seguridad se refiere, salvo la protección del sol que representan los toldos, todas las medidas son burocráticas y no hay ninguna que se refiera a la seguridad de los vendedores o de su mercancía.

Y, por favor, si los fruteros son considerados por la Municipalidad "trabajadores golondrina" es que algo funciona muy mal en el gobierno. Hasta ayer, era considerado trabajador golondrina el obrero rural migrante, interior o exterior. El frutero urbano decididamente no lo es.

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