La magistrada María Cristina Garros Martínez, que hasta hace poco tiempo ejerció la vicepresidencia de la Corte de Justicia provincial de Salta y el liderazgo de su escuela de formación de abogados y magistrados, ha dejado como legado a la nueva Oficina de Violencia Familiar (OVIF). Si bien esta oficina no ha logrado detener este fenómeno social, al menos sí ha conseguido elaborar unas prolijas y periódicas estadísticas de casos de violencia familiar denunciados en Salta.
Tras la silenciosa marcha de Garros Martínez, el Poder Judicial salteño ha informado que los casos registrados de violencia familiar aumentaron en 2011 respecto del año anterior en unas 1.303 causas (16.548 contra 15.145).
Reconoce el portavoz de prensa de la justicia salteña que la mayoría de las causas que tramitan los tribunales salteños competentes en la materia llegaron procedentes de las distintas dependencias de la policía provincial. Lo que supone que solo una parte minúscula de aquellas denuncias fue formulada -y tratata interdisciplinariamente- por la nueva OVIF que funciona en calle General Güemes 1551 de la ciudad de Salta.
No obstante, la comunicación oficial de la Corte de Justicia de Salta recuerda que las denuncias pueden formalizarse, además de ante la policía, en la propia OVIF, que se encarga no solo de derivar el caso al juzgado de turno, sino de practicar un "abordaje inmediato de la problemática".
Siguiendo con las estadísticas, éstas revelan que la mayoría de las víctimas pertenece al sexo femenino y tiene entre 22 y 49 años. La situación se invierte -dice el informe- en la franja comprendida entre los 0 y los 17 años, en la que la mayoría de las víctimas fueron varones.
En 2011 fueron denunciados por violencia familiar 11.443 hombres y solo 3.280 mujeres. La estadística se limita a los casos denunciados en la ciudad de Salta (600.000 habitantes) y destaca que la zona urbana más castigada por este flagelo está constituida por los barriosd e la zona sudeste de la ciudad, en general barrios muy populosos y desfavorecidos.