Curiosa reacción policial en Salta ante el hallazgo de huesos humanos en una vivienda

Crédito foto: Prensa Policía de SaltaEn la tarde de ayer, unos albañiles que se hallaban haciendo reformas en una vivienda del barrio El Mirador de la ciudad de Salta encontraron restos óseos "presumiblemente humanos".

El inusual hallazgo albañeril fue puesto inmediatamente en conocimiento de la Policía de Salta, a través del sistema de emergencias 911.

Según el parte policial, la novedad recibida en el 911 fue que en el interior de una vivienda habían sido hallados restos óseos enterrados.

La policía -siempre según el antedicho parte- envió al lugar a personal de la Subcomisaría Autódromo y del Departamento de Bomberos, quienes, sin más trámite y cual si fueran una reencarnación del Profesor Sirolli, dictaminaron que "se trataría" de una vasija o urna funeraria aborigen.

El dictamen de los bomberos -algunos de ellos en posesión de un doctorado en Antropología- llevó a la policía a dar parte a "personal idóneo del Museo Arqueológico de Salta", que, por supuesto, se hizo presente en el lugar a fin de "realizar las estimaciones necesarias".

Casi al pasar, el parte policial dice que también "tomó intervención el juez de turno quien ordenó otras diligencias".

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El primer deber de un policía es desconfiar hasta de su sombra. El hallazgo casual de restos humanos en una excavación más o menos rutinaria, debe ser puesto inmediatamente en conocimiento del juez, así se trate de un enterramiento precolombino o la tumba de Abel, el primer occiso de la historia. Eso mandan los cánones.

Por otra parte, resulta obvio que ni los policías ni los bomberos están lo suficientemente capacitados para determinar, sin más análisis, que los huesos y la vasija que supuestamente los contiene revelan la presencia de un rito funerario ancestral. Es también probable -solo probable- que algún sádico criminal de décadas pretéritas haya preparado un locro con su víctima y guardado los restos en una tinaja.

Solo el juez y los peritos en criminología pueden determinar si se trata de un hallazgo arqueológico o de un crimen sin resolver. Luego, una vez establecido que se trata de un hallazgo arqueológico, corresponderá a los expertos del museo decir si tiene algún valor, porque es posible también que un trozo de barro cocido y unas tibias carezcan de cualquier valor y utilidad para reconstruir nuestro pasado.