Cuando a comienzos de 2011, el diseñador argentino Horacio Raúl Pagani anunció en Italia que su prototipo C9, en el que venía trabajando desde hace varios años, se llamaría finalmente "Huayra", los medios especializados reaccionaron con cierta perplejidad. A finales del siglo pasado, Pagani -nacido en Casilda, Provincia de Santa Fe, y afincado en Modena- ya había revolucionado el segmento más alto del mercado de automóviles deportivos con sus modelos "Zonda", bautizados de este modo en honor al temible viento cordillerano de nuestros inviernos.
Una década después, “el Ettore Bugatti del Siglo XXI” -como se conoce a Pagani- volvió a evocar al viento. Esta vez para llamar "Huayra" a su nueva y asombrosa creación.
El Pagani Huayra, que vio formalmente la luz a comienzos de este año, integra hoy la lista de los diez automóviles más caros de 2012 que anualmente elabora la revista Forbes.
Con un precio de 1,3 millones de dólares (en torno al millón de euros), el Pagani Huayra se ha convertido en una opción muy seria para los millonarios amantes de este tipo de coches.
700 caballos de potencia, un motor Mercedes-Benz turboalimentado de 12 cilindros, carrocería que combina materiales como el carbono, el kevlar o el titanio, puertas de alas de gaviota, menos de una tonelada y media de peso, y un largo etcétera de características sobresalientes, convierten a este coche en uno de los deportivos más apreciados entre los de su clase.
Algunos aficionados, sin embargo, se han quejado del nombre, por su díficil pronunciación en otros idiomas y -sorprendentemente- porque en idioma ruso, al parecer la palabra "huayra" no tiene el mismo significado decente que en quechua. En materia de nombres de coches no hay nada escrito, como lo demuestra el Mitsubishi 'Pajero' que se comercializó sin problemas en la República Argentina, o el menos conocido Pontiac 'Fiero'.
Frente a estos cuestionamientos, los aficionados argentinos han reaccionado recordando que hace más de cuatro décadas, el automovilismo nacional se enorgulleció de un sport prototipo bautizado como Huayra Pronello Ford, y que se debió al genio de uno de los más importantes constructores de la época dorada del deporte argentino: Heriberto Pronello.