¡Menos mal que ayer no creció el 'cauce' del río Arenales!

Ríos crecidos en SaltaEs de lamentar que la "pauta" publicitaria que gestiona el gobierno provincial no adopte como criterio distributivo la calidad de la escritura de los diferentes medios de comunicación.

De ser así, algunos de aquéllos que -según se ha sabido recientemente- se llevan la parte del león de aquellos recursos públicos, estarían hoy atravesando por serias dificultades económicas.

Uno de estos medios informa hoy en su edición digital que, a raíz de la tormenta de ayer, el jefe de operaciones de la Defensa Civil de Salta, Lucio Gabriel Ganami, se personó en el asentamiento San Juan de Dios, "para verificar el estado del sector", pero que el funcionario no advirtió mayor dificultad, "ya que el cauce (sic) del Arenales no había crecido hasta las 20.30".

¡Gran alivio! Por supuesto.

Lo complicado hubiera sido que en vez de crecer el cauce hubiera aumentado el caudal del río, pero la crónica periodística se empeñó en dibujar al experto de Defensa Civil como un ignorante que, en vez de comprobar si el río trae una mayor cantidad de agua que pueda poner en peligro a los habitantes ribereños, se dedica a medir la extensión de su lecho.

La distinción no es banal, teniendo en cuenta la particular morfología de los ríos de montaña de nuestra región, como el Arenales, que, como es sabido, presentan un amplísimo cauce o lecho, pero poseen caudales muy variables, generalmente en función del volumen de las precipitaciones que se registran en los faldeos montañosos occidentales, volumen que a su vez viene determinado por el régimen estacional, entre otros factores que afectan a la hidrología.

En medio de un vendaval como el de ayer, mandar a una cuadrilla de socorristas públicos a comprobar la extensión del cauce del Arenales es tan inútil como medir el largo de las uñas de un paciente que acaba de ingresar a la guardia con un infarto de miocardio.

Es de suponer que los funcionarios de Defensa Civil son más inteligentes de lo que supone este diario y que, frente a la emergencia declarada, lo que fueron a comprobar al lugar es si el caudal (esto es, la cantidad de agua que lleva el río y que generalmente se mide y expresa en litros o metros cúbicos por segundo) es superior a la normal y si representa un peligro para las viviendas o las personas que habitan junto a él.

La conclusión es que ayer, felizmente, nadie pudo certificar que el cauce del río Arenales había crecido. ¿Y el caudal?