Es casi un secreto a voces que el gobierno de Urtubey anda un poco escaso de funcionarios fashion. Uno de los pocos que puede presumir de elegancia juvenil y de un glamour de alto standing es el Secretario de Defensa del Consumidor, señor Santiago Godoy, hijo, que por estos días recorre febrilmente las chancherías salteñas en busca de los mejores precios, para alivio de los bolsillos menos pudientes. En su incansable despliegue, el joven secretario se da tiempo y aliento para recibir en sus oficinas la visita de su nuevo ministro, el señor Julio César Loutaif, otro inspector de chancherías, pero, en este caso, en el Mercado San Miguel.
Las agendas de ministro y secretario son tan apretadas, que casi no hubo tiempo hoy para armar una buena foto de la visita ministerial. Así pues, a los medios de prensa les ha sido entregada una instantánea (un snapshot), que deja a la vista algunos detalles poco favorecedores para el glamour del joven y atractivo funcionario y que ponen en entredicho su acrisolado buen gusto.
En la foto se puede apreciar, por ejemplo, una antiestética caja de cartón ubicada exactamente debajo del marcial retrato del General San Martín, semioculto detrás de la escultural figura de una recatada (aunque sonriente) funcionaria que, con ojos bastante expresivos, mira fijamente al ministro y le dedica un gesto reverencial.
Pero lo que definitivamente arruina el inmaculado pedigree fashion del joven Godoy es el repasador de cocina de color celeste sobre el cual aparecen prolijamente dispuesto un mate de vidrio con asa y tres patitas, una bombilla y un yerbero de plástico, al parecer improvisado a partir del reciclaje de un envase de miel de abeja.
Todo indica que en la oficina de Defensa del Consumidor de Salta lo primero que se defiende es el consumo de "lo nuestro"; si es que podemos considerar "nuestro" a los tererés que seguramente se coloca a diario el más barrigón de los funcionarios que aparece en la foto.
La carrera política de Godoy hijo es ascendente y no parece tener límites, razón por la cual se antoja razonable, por ahora, erradicar los mates y los yerberos de las mesas de su oficina, o al menos evitar que aparezcan en las fotos oficiales.
También sería bueno que, antes de que llegue el ministro a fotografiarse con él, el secretario se haga con los servicios de un cartonero para que se deshaga ecológicamente de las cajas colocadas como ofrendas al pie del Libertador y que mande al jefe de "maestranza" de la secretaría a aplicar un poco de revoque en esas grietas producidas por la vibración del aparato de aire acondicionado.
Desde Scarlett Johansson en adelante, ha quedado demostrado que las instantáneas de este tipo son capaces de liquidar el glamour en cuestión de segundos.