Dos de los principales medios gráficos de la Argentina y de mayor audiencia en Internet (La Nación y Clarín) han dedicado titulares muy discutibles a la noticia de la renuncia de Hernán Pérez (aka Martín Redrado) a su cargo de presidente del Banco Central de la República Argentina. La Nación habla de "Cruces entre el oficialismo y la oposición tras la renuncia de Redrado", mientras que Clarín dice que "Redrado se bajó del central y lanzó graves acusaciones".
La lectura de la noticia de La Nación (no sólo de su titular) revela que lo que el matutino llama "cruces" son, en realidad, duelos verbales entre adeptos al gobierno y algunos políticos pertenecientes a esa masa difusa que se llama a sí mismo -sin practicarlo- "la oposición".
Ninguna de las acepciones que el Diccionario asigna al verbo "cruzar" ni al sustantivo "cruce" tiene relación alguna con los enfrentamientos verbales. Una persona puede "cruzar" a otra cuando "pasa por un punto o camino en dirección opuesta" (9ª acepción del DRAE). Es el único significado análogo, pero inaplicable al fin a una disputa simplemente verbal, ya que -según La Nación- dos personas podrían "cruzarse" la una a la otra, con sólo discutir entre ellas, aunque vayan los dos caminando en la misma dirección y sentido.
Por otra parte, ninguno de los significados de la palabra "cruce" puede -ni siquiera por aproximación- aplicarse al ir y venir de opiniones divergentes.
Pero la palabra "cruces" que utiliza La Nación es también el plural de "cruz", por lo que en aquellas partes del mundo donde se practica la lengua castellana como mandan los cánones, "cruces entre el oficialismo y la oposición" da la idea de que unos le "han hecho la cruz" a los otros o que, ambos grupos políticos "cargan con pesadas cruces", o que, como quien intercambia banderines, los antagonistas políticos han hecho un trueque de crucifijos.
Al fin, otra vez influye el lenguaje del periodismo deportivo, porque cuando un jugador se interpone en el camino de otro para disputarle la pelota o impedir que avance, se suele hablar de "cruce", si acaso con más propiedad (Cáceres lo "cruzó" violentamente a Fabbiani).
Tal vez hubiese sido mejor titular simplemente "Enfrentamiento entre el oficialismo y la oposición..." u "Oficialismo y oposición discrepan sobre la renuncia de Redrado".
Asumir no es ascender
Lo de Clarín es, si cabe, incluso peor.Ni aun en el periodismo deportivo es correcto decir que "Del Potro 'se bajó' del torneo de Auckland", cuando ni siquiera se había subido a él. Se podría decir -y con precauciones- que Del Potro "causó baja" del torneo, ya que causar baja, según el DRAE significa "dejar de estar en un cuerpo por haber sido destinado a otro, o por muerte, enfermedad, deserción, etc".
Pero decir que Redrado "se bajó" del Central (como si se hubiese bajado de un colectivo en marcha) es toda una exageración, que proviene seguramente de la idea de que el funcionario, al concretar la "asunción" de su cargo ha abandonado "el llano" para subir a las alturas, lo cual es asaz incorrecto, política y lingüísticamente.
Lo es, en primer lugar, porque en un régimen republicano como el nuestro, los funcionarios, por más encumbrados que sean, siguen siendo (nominalmente) ciudadanos comunes, aunque a veces nos miren desde lo alto o por encima del hombro.
Y lo es, en segundo lugar, porque "asunción" no designa la acción y el efecto de "ascender", sino de "asumir", que es cosa bien distinta. "Asumir" no es subir al Olimpo ni alcanzar los cielos, sino simplemente "hacerse cargo de algo".
Lo de "bajarse" de un cargo es contradictorio con la famosa (y desagradable) metáfora del "paso al costado". La marcha de Redrado no puede ser interpretada tanto en el sentido de un "descenso" como en el sentido de un simple "apartamiento para dejar el lugar a otro". O lo uno, o lo otro.
Los malos escribidores confunden "asunción" con "ascensión", palabra esta última que sí significa "ascender".
Pero Redrado ni se bajó, ni se cayó, ni descendió del Banco Central; simplemente lo echaron, o si se prefiere, lo cesaron, lo despidieron, o más técnicamente, lo "exoneraron". ¿La causa? Haber facturado a cuenta del Estado argentino sus clases de yoga, de las cuales también se habrá "bajado" al no tener ya quien las siga pagando.
En realidad, si el redactor pretendía utilizar una fina ironía, echando mano de un lenguaje callejero pero entendible, debió haber dicho que a Redrado "lo bajaron" como a un pichón abatido de un hondazo.
Y si por pura casualidad quería ser respetuoso con el idioma, podría haber dicho que "Redrado se cayó del Banco Central", ya que la 10º acepción del DRAE para el verbo caer es "perder la prosperidad, fortuna, empleo o valimiento".
El chiste
En los años sesenta, un conocido diputado nacional por Mendoza realizó una visita al gobernador de La Rioja. Al presentarse en la casa de gobierno, fue recibido por el secretario privado del mandatario, que atendió al visitante en la sala de espera y, con la mayor cordialidad posible, le dijo: "Enseguida baja el gobernador".Pero inmediatamente el diputado se dio cuenta de que la casa de gobierno de La Rioja tenía una sola planta, por lo que intrigado preguntó al secretario: ¿De dónde va a bajar el señor gobernador?
A lo que el secretario respondió: "Va a bajar de la higuera... está comiendo higos".