La Municipalidad de Cerrillos acaba de adoptar un nuevo escudo oficial, que se suma así al esfuerzo simbólico-identitario que comenzó su andadura con la recién estrenada Carta Orgánica Municipal y siguió con el cambio del nombre del pueblo por el de San José de los Cerrillos. No contento con estas exteriorizaciones, el Intendente del lugar, para demostrar "lealtad" a sus raíces, ha dirigido una carta oficial a los vecinos del pueblo, en un papel en cuya parte superior no aparece -como sería de esperar- el nuevo escudo de la localidad, sino el escudo del partido peronista.
Esto es como la telenovela de Eric Estrada, "Dos mujeres, un camino"; o como la China, "Un país, dos sistemas".
Es de imaginar que el muy particular sentido de la neutralidad iconográfica del intendente Corimayo tiene que haber hecho saltar de alegría, no sólo a los cerrillanos peronistas (que se supone son muchos) sino también, a radicales, socialistas, procesistas y a una apreciable cantidad de personas que no tienen, porque así lo desean, ninguna afiliación ni preferencia política.
Todos los cerrillanos contentos al saber que el Intendente que aumentó los impuestos un 500% y que quiere cobrar una obra ejecutada por otra administración pública destina las plusvalías municipales a imprimir cartas oficiales con el escudo peronista.
Tanto el señor Corimayo (a escala aldeana) como el señor Urtubey (a escala mayor) trabajan con la certeza de que todos los ciudadanos son peronistas o que desean serlo, y es por esta razón que entienden que los gobiernos que dirigen no deben ser políticamente neutrales y equidistantes, como señala mandan los cánones de la República, sino que se deben identificar descaradamente con las parcialidades; en este caso, con el Partido Justicialista.
El texto de la carta
Sería muy fácil ensañarse con la redacción del intendente Corimayo, porque quien más quien menos sabe en Cerrillos lo que le ha costado al buen hombre hacerse con sus primeras y únicas letras (las vocales).Pero hay pasajes de su escrito que no pueden quedar en el olvido, como por ejemplo su genial compromiso de "seguir trabajando", como si el seguir trabajando como Intendente fuese algo que dependiera de su libre voluntad y no de la Ley.
Otro pasaje sorprendente y llamativo es el que dice que el Intendente de Cerrillos quiere continuar con el cambio "que hemos emprendido junto con el gobernador Juan Manuel Urtubey".
Hay que recordar que Urtubey sólo gobierna desde hace dos años, mientras que Corimayo lo viene haciendo desde hace catorce. ¡Buena hora para acordarse de la necesidad de cambiar! Porque con Romero, anterior jefe del Intendente, el cambio sería seguramente imposible.
Finalmente, el "peronismo" tan acendrado del Intendente le expone a quedar en ridículo al echar mano del nutrido repertorio de frases peronistas contradictorias.
Así, mientras convoca al pueblo comprender "la necesidad de estar unidos para que todos seamos parte activa de este proceso" y dice a los vecinos que "de nosotros (de él) depende el bienestar de nuestro pueblo", recuerda al General Perón con la misma liviandad e imprecisión que su nuevo jefe, el gobernador Urtubey, al mentar la frase "cada uno es artífice de su propio destino", un juicio que se da de bofetadas con la anterior convocatoria a la unidad.
Tanta sabiduría que rezuma su carta, que nadie se anima ahora a recordarle al Intendente de Cerrillos que Perón no exhortó a los feligreses a ser "artífices del destino propio" sino "artífices del destino común", que es muy diferente.