'Siempre juntos en dignidad, lealtad y soberanía'

Escudo de CerrillosEl nuevo escudo de Cerrillos -población que inexplicablemente carecía de uno- contiene en su parte inferior la más importante leyenda política acuñada después de que los revolucionarios franceses de 1789 salieran a la palestra con aquello de "Libertad, Igualdad y Fraternidad".

Dice el escudo cerrillano "Siempre juntos en dignidad, lealtad y soberanía", tres valores que los diseñadores del escudo (y ahora el Estado municipal) suponen que "siempre" han acompañado y acompañarán la vida de los cerrillanos.

Los que entienden de consignas políticas y "de Estado" sostienen que, ya que el escudo incorpora un minúsculo icono de un bandoneón, en homenaje al fuellista carpero Marcos Tames, que -a diferencia de Manuel J. Castilla, no nació en Cerrillos sino en la localidad sureña de El Tala- se podría haber puesto "Siempre juntos en carnaval".

Esta última frase es más descriptiva, porque la preposición "en" incluida en la frase original del escudo es mucho más útil para denotar en qué lugar, tiempo o modo se realiza lo expresado por el verbo a que se refiere.

Lamentablemente, tampoco hay un verbo en la frase.

Quizá hubiera sido preferible "soñar" con que los cerrillanos estarán "siempre juntos" CON determinados valores cívicos, bajo su imperio o regidos por ellos, pero ahora están condenados a juntarse en los imaginarios lugares o tiempos de la dignidad, la lealtad y la soberanía.

Tal vez alguien pensó que la leyenda del escudo podía ser "siempre iguales en libertad, con justicia y con derechos", pero a los cerrillanos no les gusta ser iguales sino estar más bien juntos, amichados o amontonados. La solidaridad, la justicia, la fraternidad, al fin y al cabo son valores inferiores frente a la suprema exigencia peronista de "lealtad" (al cacique Corimayo, se entiende), que es la realmente nos conduce a la felicidad del pueblo y a la grandeza de la Nación.

Mucho se puede discutir acerca de la dignidad (que es un elemento subjetivo, imposible de determinar, calibrar, juzgar, y no digamos ya imponer) y sobre la lealtad (una infiltración peronista de significado vacío y nulo valor político). Pero lo que llama a la hilaridad es la apelación a la soberanía, efectuada por un territorio -el de Cerrillos- que no fue soberano en ningún momento de su historia.

Tal parece que el intendente lanzó la orden a sus creativos de que encuentren, a cómo dé lugar, tres palabras rimbombantes con las que el pueblo quede impresionado. O tal vez, a partir de ahora, aprovechando que tiene escudo nuevo, Cerrillos quiera proclamar su soberanía, para poder así celebrar también su Bicentenario en el 2210.

Así fue que salieron -quizá por sorteo- la dignidad (de que disfrutan una ínfima proporción de cerrillanos a causa de las humillaciones a que son sometidos por su Intendente), la lealtad (una virtud que practica intensamente el citado funcionario con cuanto gobernador surja) y la soberanía (que en Cerrillos es una práctica cotidiana desde que Bodin inventó la palabra y el concepto en el siglo XVI).

La gruta

El escudo incorpora, entre otros gráficos de significado más bien intrascendente, un pequeño dibujo de la gruta cerrillana (la Ermita del Cerro San Miguel, dice la información oficial) en donde "se encontraba" la imagen de San José, patrono del pueblo.

Es decir, que el escudo no incorpora la imagen del santo patrono, sino de un lugar que no sólo dejó de ser su morada oficial (probablemente porque se chorearon al santo) sino que fue rápidamente desacralizado y profanado por los que utilizaban la citada ermita como albergue transitorio, para pecar a mansalva.

Menos mal que al reproducir la abombada figura de la ermita, no se trasladaron al escudo las obscenas leyendas que aquellos pecadores recurrentes escribieron sobre sus paredes, como aquella que decía: "Aquí perdió la virginidad la Loayza".

Aunque, pensándolo bien, como frase fundante del magno y soberano Estado municipal cerrillano, esta última leyenda le vendría como anillo al dedo, o en este caso, como el dedo al anillo.

¡Ah! Y también reemplazar el icono del bandoneón por un Tetra Brik, porque los escudos también deben respetar la idiosincrasia de los pueblos.