La rectora de la Universidad de Salta pide explicaciones a la Policía

Rectora Stella Pérez de BianchiStella Pérez de Bianchi, rectora de la Universidad Nacional de Salta, ha emplazado al subjefe de la Policía provincial para que "ratifique o rectifique sus dichos en una radio local", en los que el mando policial habría deslizado una acusación contra la rectora, a raíz de los incidentes producidos el viernes pasado a las puertas de la Fundación Salta entre manifestantes universitarios y fuerzas antidisturbios de la Policía.

La rectora se sintió agraviada al leer en un sitio web que el comisario Mario Paz habría dicho, refiriéndose a los hechos, que "si los estudiantes llegaran a realizar nuevamente algún disturbio harán responsable a la mujer que está con los jóvenes", afirmación que Pérez de Bianchi estima que ha sido dirigida hacia su persona.

En un escrito presentado ante la Policía, la rectora de la Unsa pide al comisario subjefe que "se le haga saber de qué hecho se le hace responsable". La nota agrega que "dada la gravedad de la imputación, solicito que en el término de 24 horas se me de una respuesta satisfactoria, toda vez que se puso en tela de juicio mi buen nombre y honor y el de la dignísima institución que represento, la Universidad Nacional de Salta".

Finaliza el escrito formulando al subjefe el apercibimiento de recurrir ante la justicia en el supuesto de que la rectora no obtuviese una "respuesta satisfactoria" en el término de 24 horas.

Según informa Nuevo Diario de Salta, consultado por este asunto el comisario Paz echó la pelota afuera diciendo que "no se acuerda" de haber dicho lo que Pérez de Bianchi dice que dijo. "Los medios estuvieron todos ahí cuando ella dijo que era una payasada", sostuvo el comisario, intentando descalificar nuevamente a la rectora. Sin embargo, el requerido anticipó que hoy enviará a la rectora una respuesta por escrito. "Si tengo que reconocerlo, lo voy a reconocer", dijo.

Policía mediática

La actuación del subjefe de Policía es congruente con la estrategia política del ministro Kosiner y del secretario Saravia. Al empleo de la fuerza policial con una contudencia muy superior a la amenaza que se pretendía conjurar, el comisario suma una inocultable debilidad por los focos y los micrófonos.

De palabra fácil, el comisario subjefe de Policía parece carecer de la habilidad diplomática suficiente para evitar, como en este caso, lesionar los derechos de personas que representan a otras altas instituciones de nuestra Provincia.