A veces los invitados indiscretos nos colocan en situaciones un poco comprometidas. Así sucedió con Alejandro Fantino, periodista deportivo y conductor del programa 'Animales Sueltos', que no tuvo mejor ocurrencia que agradecer públicamente a la familia del Gobernador de Salta, el haberlo transportado en su avión privado, un jet repleto de lujos hasta la náusea, con servicio de Cola Cola 'on board' incluido. Rápidamente el Gobernador ha salido al cruce de la imprudente gracia de Fantino, aclarando que el aparato que maravilló al periodista (al parecer, acostumbrado a los escasos lujos del colectivo 60 que une Constitución con El Tigre) no es uno de los que posee en propiedad la Provincia de Salta, que se supone destinado al transporte oficial y sanitario, y no a realizar viajes privados de periodistas.
Pero la aclaración del Gobernador sembró más dudas de las que intentó despejar, al decir que el avión no es de él sino "de su hermano" y que se trata de un Jet de uso personal (como una prestobarba, más o menos), pero que la propiedad del aparato corresponde a "empresas familiares".
La rectitud republicana nos empuja a creer que los señores Urtubey, que son varios y de diferentes tallas y tamaños, no poseen aviones en propiedad sino que los pájaros de acero pertenecen a innominadas "empresas familiares", cuyo objeto social convendría en algún momento conocer.
Mientras la ingeniera Adriana Pérez se juega el pellejo intentando poner orden en el caos de las licencias de remises, la familia del Gobernador anda presumiendo de aviones, que aún no se sabe si llevan en pleno vuelo las obleas identificatorias que reparte la audaz Presidenta de la AMT.
Pero el pequeño detalle que se le escapó al Gobernador fue que no dijo que las "empresas familiares" pertenecen a su familia y no a la familia Puca o la de Paris Hilton.
Para algunos, se trata de un dato hasta ahora desconocido (el que el Gobernador y su familia poseyeran 'empresas familiares').
A muchos salteños que andan en bicicleta o que gastan las suelas de sus zapatillas, incluso a los que ruedan en magníficos vehículos de tracción integral, a los que no les alcanza el sueldo ni los chanchullos para comprarse un avión, y, en suma, a todos los que no tiene la Urtu-Suerte de poder desplazarse a voluntad en Lear Jets de 'uso personal', les gustaría no sólo saber que la familia del gobernador posee (nunca a título personal, por supuesto, sino a través de "empresas"), veloces medios de locomoción aéreos, sino saber también cómo han evolucionado las cuentas de resultado de estas empresas desde que "uno de los suyos" es Gobernador de Salta.
La próxima vez que el Gobernador de Salta se llene la boca hablando de "inclusión", debería pensar que todo salteño bien nacido y en condiciones de aspirar al paraíso de equidad bicentenaria que él promete desde los púlpitos encarnados, también tiene derecho a tener "empresas familiares" y aviones de "uso personal", porque, de no tener ni lo uno ni lo otro, todos los demás peatones podríamos considerarnos "excluidos".