Jumbo, Loutaif y las siete plagas de Egipto

Ministros en el supermercadoLeyendo la lista de incumplimientos en que ha incurrido el supermercado Jumbo de Salta, no queda más remedio que preguntarse cómo es posible que un comercio con tantas deficiencias -algunas de ellas congénitas- pudo haber sido habilitado por la misma autoridad que hoy lo clausuró.

¿Quién no recuerda la sonrisa Kolynos del ministro Loutaif cuando acudió a la inauguración, en donde llegó a fotografiarse con una sosias de Lita de Lazzari, bajo la atenta mirada del ministro De Angelis?

Tan felices estaban estos dos funcionarios del gobierno, que no advirtieron que el mismo supermercado que estaban celebrando padecía de una aguda "insuficiencia fluvial", según denuncia hoy la propia Municipalidad de Salta.

¡Cómo no iba a clausurar la Municipalidad a Jumbo con semejante incumplimiento! Todos los supermercados de Salta deben ser fluvialmente suficientes, de modo que, para cumplir la exigencia municipal, a los dueños de Jumbo no les queda otro remedio que desviar el curso del río Wierna y mandarlo por la calle Aniceto Latorre, con todo su incontenible torrente.

Todo conduce a la conclusión de que Loutaif es muy bueno para sacarse las fotos, pero deja mucho que desear en materia de observación. O quizá el contador de Orán sea un poco mufa. Ya le pasó en el Mercado San Miguel, cuando pocos días después de su recorrida triunfal por el paseo de las humitas, fue detectado un clamoroso caso de trabajo infantil con golpiza y abuso sexual incluido en el mismo lugar.

Esta vez, al ministro se le han escapado algunos detalles como la falta de baños suficientes, la ausencia de matafuegos, las salidas de emergencia obstruidas y el flagrante incumplimiento del código alimentario.

Mientras tanto, su subordinado, el Secretario de Defensa del Consumidor, Santiago Godoy, se paseaba por Cafayate relevando datos sobre el precio de la milanesa con fritas, para evitar abusos en los precios durante la Serenata.

Alguien se va a tener que hacer cargo del garrón que supone haber habilitado un establecimiento que no tenía la instalación eléctrica en condiciones y que tampoco tenía sus papeles en regla en materia de aguas.

Porque clausurar, clausura cualquiera. Pero habilitar solo habilita aquel funcionario probo y responsable que comprueba, antes de los flashes y las sonrisas, que todo se encuentra en orden y conforme a lo que manda la ley.