Esa cosa rara llamada 'la izquierda'

IzquierdaSer de izquierda y ser zurdo (tanto en el sentido funcional como en el ideológico) siempre han sido cosas un poco raras. La izquierda de cualquier cosa es, en sí misma, un lugar extraño, un espacio dado a personajes extravagantes -como los wings izquierdos-, a sospechas y temores.

Izquierda es también una palabra complicada, larga, difícil de pronunciar para quien no habla nuestra lengua. Derecha, por el contrario, es una palabra bastante más amigable, que tiene muchos más significados: recta, justa, legítima, fundada, razonable, etc.

Según el Diccionario, izquierda -palabra que a los hispanohablantes nos viene del euskera "ezkerra"- es sinónimo de torcida, mientras que siniestra (palabra heredada del latín sinister y que sirve también para llamar a la mano izquierda) tiene algunos significados no tan positivos: aviesa, malintencionada, infeliz, funesta o aciaga.

Por lo menos en el plano de los significados, cabría concluir en que existe una injusta desigualdad entre los dos lados de una misma realidad que, se supone, deberían ser estrictamente iguales.

Pero el verdadero misterio semántico es que la palabra izquierda -a diferencia de derecha- se escribe de forma muy diferente en las distintas lenguas.

Pareciera que a la hora de llamar a la parte izquierda de algo, cada cultura ha seguido sus propias reglas, sin recibir apenas influencias de otros idiomas.

De las lenguas romance, solo el italiano llama a la izquierda con una palabra derivada del latín sinister: sinistra. En francés es gauche, en rumano stânga y en portugués esquerda (quizá porque Portugal está á esquerda de Espanha).

Algo parecido sucede en otros idiomas: left (inglés), vlevo (checo), venstre (danés), links (alemán), vasen (finlandés), balra (húngaro), d'fhag (gaélico), pa kreisi (es letón y no quiere decir que papá está crazy), kaireje (lituano), xellug (maltés), lewo (polaco) o sol (turco). Gracias a Google Translate, por supuesto.

Lo más curioso, es que a pesar de estas marcadas diferencias, la izquierda (al menos la ideológica) fue casi siempre un movimiento universal o al menos con una clara vocación internacionalista.

Pero si Marx y Engels no pudieron lograr que el mundo se unificara alrededor de una idea relativamente sencilla como izquierda, lograron algo mucho más difícil e importante: que "comunismo" y "proletariado" se escriban y se pronuncien prácticamente igual en cualquier idioma del mundo.