El trabajo infantil en Salta y un ministro poco observador

{jathumbnail off} Loutaif en el Mercado San MiguelA pocos días de asumir su nuevo cargo de Ministro de Gobierno de Salta, el renovador Julio César Loutaif practicó un arriesgado ejercicio de "inmersión mediática" que lo llevó a fotografiarse en distintas oficinas y reparticiones públicas, algunas de las cuales se hallan -notoriamente- fuera de su esfera de competencias.

Así fue que el pasado día miércoles 21 de diciembre, en pleno solsticio de verano, el señor Loutaif se hizo presente en el Mercado San Miguel de Salta con una impecable camisa blanca de mangas cortas, en compañía de la diputada nacional Cristina Fiore Viñuales y del flamante Subsecretario de Relaciones con la Comunidad, señor Federico Hanne Ressia.

Tras recorrer las instalaciones del Mercado y departir amablemente con el administrador del lugar, señor José Muratore, el ministro y sus acompañantes se congratularon finalmente por tener un mercado "de gran importancia para la ciudad" y "muy visitado por los turistas".

Un gran gesto del ministro, de la diputada y del subsecretario, sin dudas. Pero hay que reconocer que los visitantes por un momento olvidaron que los aciertos y errores del Mercado San Miguel no son atribuibles a ellos sino a la administración municipal de la ciudad de Salta que dirige el señor Miguel Ángel Isa. No está bien eso de colgarse medallas ajenas.

En una de las fotos que el propio Ministerio de Gobierno ha distribuido a los medios para documentar la visita del ministro al Mercado, se puede apreciar al señor Loutaif observando con aires de inspector arzobispal el área de comidas del establecimiento, el mismísimo lugar en donde -casualmente- ha saltado hace unos días un flagrante caso de trabajo infantil de una adolescente embarazada y golpeada.

Celular en mano, el señor Muratore parece decir al ministro: "Aquí está todo fenómeno, Julio. Como ves, todo muy blanco, todo muy limpio. Mis puesteros están todos en regla".

El gesto del ministro transmite sin embargo una cierta desconfianza, pero la visita sigue y concluye con un 10, sobresaliente y felicitado, para un Mercado del que ahora se dice que es un auténtico yacimiento de trabajo infantil y no registrado; una especie de serrallo en donde se producen abusos sexuales de diversa índole, y un aguantadero que cobija a especialistas en diferentes disciplinas delictivas.

Parece razonable que el Ministro de Gobierno no dedique su visita a pedir a los puesteros que exhiban el Libro de Matrícula que exige el artículo 19 de la Ley de Contrato de Trabajo; pero, a menos que esté un poco mal de la vista o que carezca de la sensibilidad necesaria, debió llamar la atención del señor Loutaif la cantidad de menores de edad que vagan por los pasillos del mercado, realizando tareas de las más variadas. ¿Sería acaso este detalle el atractivo turístico al que aludió antes el ministro?

Quizá don Julio César no esté al tanto de las últimas reformas legales o quizá la visión de niños trabajando le haga simplemente recordar con emoción a los sufridos "changuitos cañeros" de los ingenios azucareros del norte de Salta, a los que sirvió con tanta dedicación y eficacia, como lo hace ahora con el gobierno de la Provincia.