Mientras Urtubey ningunea a los viejos políticos, Europa los rescata

Urtubey y sus boysEs comprensible que un Gobernador que conquista el poder de una Provincia con más de un millón de habitantes a la temprana edad de 38 años, más tarde o más temprano, sienta la tentación de "pasar a retiro" a los políticos más antiguos.

Así sucede por lo menos en las Fuerzas Armadas, cuando un oficial más moderno toma el mando y forzosamente empuja a la jubilación a quienes le preceden en el escalafón de antigüedad.

Un Gobernador precoz generalmente no desea a su alrededor a los políticos experimentados, así como los nuevos generales no demuestran el menor entusiasmo frente a la posibilidad de que los retirados les señalen el camino o influyan en sus decisiones.

Algo o mucho de esto le ha pasado a don Juan Urtubey, Gobernador de Salta, quien no solo ha prescindido de los políticos experimentados sino que ha llegado a declarar enfáticamente que es necesario expulsarlos de la vida pública nacional y provincial.

El Gobernador ha logrado lo primero, pero, por supuesto, no lo segundo. No solo porque la política tiene sus propias reglas (muy diferentes a las castrenses, aunque Urtubey no distinga entre unas y otras), sino también porque los interesados -los viejos políticos- se niegan, y con razón, a abandonar la escena.

El ciclo alcista de la economía provincial favorece la falsa ilusión de que los políticos experimentados no son ya necesarios. Es muy fácil -aunque no siempre acertado ni justo- atribuir a los viejos políticos una conexión genética con las crisis recurrentes y la inestabilidad del pasado, así como colgarles la etiqueta de neoliberales o, incluso, de represores.

Para justificar esta forma de actuar, el gobernante joven no necesita recurrir a complicados razonamientos filosóficos. Le basta con alguna frase vulgar del repertorio del folklore futbolístico del estilo de "técnico que gana no se toca".

A pesar de haber bajado sustancialmente la edad promedio de su equipo ministerial (postergando a las mujeres, todo hay que decirlo) el gobernador Urtubey piensa que su tarea no está concluida. Ahora toca llevar el impulso juvenil a la representación de Salta en el Senado de la Nación, hoy en manos -como se sabe- del "Club de los 60" (Sonia Escudero, 58 recién cumplidos; Juan Agustín Pérez Alsina, a punto de cumplir los 58; Juan Carlos Romero, 61 años).

De prosperar este nuevo plan de Urtubey, Salta sentará en el Senado nacional a tres "under 45" y dejará en sus inexpertas manos un cúmulo de decisiones trascendentes para el futuro de nuestra provincia.

Frente a la crisis, Europa tira de experiencia

Todo lo contrario sucede en la Unión Europea, en donde la crisis está devolviendo a los primeros planos de la política a los más experimentados.

Tras el colapso de los gobiernos griego e italiano tomaron el relevo dos veteranos políticos: Mario Monti (a punto de cumplir los 69 años) y Lucas Papademos (64 años). Reemplazan a Silvio Berlusconi (quien a pesar de contar con 75 años es un político relativamente nuevo) y a Georgios Papandreu (de 59 años).

El recientemente elegido presidente del Gobierno Español, Mariano Rajoy, con sus 56 años, es el político de mayor edad que accede al cargo, entre los seis Presidentes del Gobierno de la democracia española.

Y no solo eso; el Gabinete designado por Rajoy es el de mayor edad media de la democracia española, con un promedio de 55,5 años.

A diferencia de Urtubey, Rajoy no ha tenido problemas en rodearse de ministros mayores que él. Así, el nuevo Ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, cuenta con 67 años; el de Defensa, Pedro Morenés, tiene 63; los de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro; de Interior, Jorge Fernández Díaz; de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete; y de Educacion, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, tienen todos 61 años.

Aunque también hay ministros más jóvenes que el Presidente: la de Fomento, Ana Pastor, tiene 54; los encargados de Justicia e Industria, Alberto Ruiz-Gallardón y José Manuel Soria, 53; la titular de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, 52; y el de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, 51. Los miembros más jóvenes del nuevo Gobierno son dos de las cuatro mujeres que lo componen: la ministra de Empleo, Fátima Báñez, que tiene 44 años, y la vicepresidenta y ministra de la Presidencia, Soraya Sáenz de Santamaría, que acaba de cumplir los 40.

Otro tanto sucede con los presidentes europeos: el del Consejo, Herman Van Rompuy (64 años), el de la Comisión, José Manuel Durão Barroso (que cumplirá 56 años).

El 'urtubeysmo' en Europa está representado por el Primer Ministro británico David Cameron (45 años). La inexperiencia de Cameron ha provocado, entre otras cosas, el aislamiento del Reino Unido, tras el rechazo de su gobierno al acuerdo de Bruselas de comienzos de diciembre pasado, y la indignación internacional a causa de su cerrada negativa a entablar negociaciones con la Argentina en relación con el futuro de las Islas Malvinas.

Es verdad que no siempre la mayor edad viene acompañada de sabiduría y que la juventud -salvo casos patológicos- no suele hacer gala siempre de semejante soberbia. Pero lo que es inadmisible, en cualquier caso, es que las decisiones que competen y atañen a todos las tomen unos prescindiendo de los otros, excluyendo a los demás por un detalle tan poco relevante como la edad.