Se trata, según mi particular opinión, de una saludable medida que habrá de contribuir a civilizar nuestras costumbres urbanas.Como he tratado de explicar en una nota anterior, el uso de los vidrios polarizados se ha convertido en una excusa para facilitar que los conductores de vehículos civiles (en especial de esos verdaderos tanques urbanos que son las camionetas 4x4) cometan verdaderas tropelías amparados por el anonimato de los vidrios ahumados.
No queda sino desear que el Concejo aprueba la Ordenanza y que desde el Jefe de la Policía de Tránsito hasta el último Agente se apliquen a vigilar su cumplimiento y no caigan en la tentación de hacer la vista gorda cuando la cara, el rango, la vestimenta o la verba iluminada del conductor pretendan conquistar tratos de excepción.