Según Miller, los suicidos "crecieron más de un 50% en los últimos diez años". Estas cifras son todavía más alarmantes si se tiene en cuenta que el fenómeno se extiende a edades aun más tempranas de 11 años, como se puede observar en los registros de los hospitales que están vinculados con el servicio de asistencia de suicidio, como el Hospital de Niños, el San Bernardo y el Miguel Ragone, entre otros. Miller, explicó que dichos casos no sólo demandan la asistencia de la persona afectada sino además la del grupo familiar, así como un seguimiento minucioso. "Está demostrado que entre los 3 meses posteriores a un intento de suicidio y los 2 años se vuelven repetir las situaciones".
Hay una estadística muy alarmante que demostró que el 15% de los adolescentes que intentaron un suicidio lamentablemente lo concretan en ese lapso, subrayó Miller.
Papis solicitará al gobierno apoyo financiero para poder operar como un centro de asistencia integral al suicida en los tres niveles: primario, secundario y el de seguimiento para evitar una recaída.
Para Miller, las altas cifras de suicidio entre adolescentes que registra Salta constituyen un aviso para que la situación tenga la resonancia necesaria en el gobierno provincial y que ello permita "fortalecer una modalidad efectiva de trabajo".
Miller informó que recientemente se elaboró un informe anual sobre el diagnostico a adolescentes desde el EGB 3 hasta polimodal, es decir un relevamiento que abarca las edades de entre 12 a 17 años.
Hemos advertido niveles de riesgo bastantes importantes que nos permiten testear la vulnerabilidad de los chicos frente a las situaciones de la vida que muchas veces son desencadenantes de suicidios, enfatizó.