En efecto, el temporal afectó nuevamente a las personas que viven en los barrios Solidaridad, Primera Junta, Libertad y el asentamiento La Paz, que debieron ser masivamente evacuados ante las inundaciones, los desprendimientos de tierra y las voladuras de techos que sufrieron sus precarias viviendas.Las personas evacuadas de sus viviendas -cuyo número se estima superior a cuatrocientas- fueron alojadas temporalmente en los llamados CIC (Centros de Integración Comunitaria) de los barrios Solidaridad y Santa Cecilia, así como en la escuela Libertad de este último barrio.
A pesar de todo, la tormenta de ayer no produjo ninguna víctima fatal ni daños personales de gravedad. Los servicios de asistencia se vieron rápidamente desbordados por la cantidad de personas que fueron obligadas por el meteoro a abandonar sus viviendas y buscar refugio en lugares seguros.
La situación vivida ayer a causa de la tormenta propició el estreno de la recientemente creada Comisión Operativa de Emergencia, un organismo estatal que fue creado por el gobierno provincial con la finalidad de hacer frente a las emergencias climáticas y de coordinar los esfuerzos de diversos cuerpos y organizaciones que prestan su asistencia en este tipo de circunstancias. Así pues, bajo la coordinación de la comisión se desenvolvió el trabajo de los servicios de Acción Social de la Municipalidad, la Cooperadora Asistencial y la Secretaría de Abordaje Territorial de la Provincia.
Así como estas tres instituciones trabajaron en la asistencia de los desplazados, fueron personal de bomberos, de policía y de Defensa Civil los que se encargaron de efectuar la evacuación. Hubo también una importante cantidad de personas que se evacuaron por sus propios medios. Servicios como el SAMEC debieron también atender un número elevado de urgencias médicas, sin que hasta el momento se hayan reportado cuadros de gravedad.
Uno de los principales problemas que debieron sortear los servicios de atención a los evacuados fue la escasez de pañales y de leche maternizada, habida cuenta de la importante cantidad de lactantes entre las personas evacuadas. La situación fue solucionada parcialmente cuando el intentente Isa se presentó en los CIC de Solidaridad y Santa Cecilia y al comprobar la situación dispuso lo necesario para que los recursos faltantes fuesen adquiridos en farmacias.
La tormenta provocó también inundaciones, detrozos y caídas de cables del tendido eléctrico y telefónico en el centro de la ciudad. En la memoria de todos, el lamentable suceso ocurrido hace tan solo unos días, en el que una mujer perdió la vida al recibir una descarga eléctrica de un cable caído en las proximidades del estadio de Juventud Antoniana.
Es la hora de exigir responsabilidades
Los esfuerzos del gobierno por "mantener a raya" las emergencias climáticas revelan que el problema no es la cantidad de milímetros de lluvia que se recojan o la fuerza del viento que marquen los anemómetros, sino el increíble nivel de pobreza en que se encuentran sumidos miles de ciudadanos de Salta, niveles que en algunas zonas, como en La Paz, hacen saltar todas las agujas. El gobierno deberá interrogarse sobre las causas de esta probreza tan aguda y al mismo tiempo que compromete esfuerzos para solucionar la grave emergencia social que estos asentamientos viven de forma permanente, la Justicia debe apuntar sus reflectores hacia los que con un sarcasmo criminal y absoluto desprecio por el ser humano, manipularon de forma irresponsable a ingentes colectivos de personas, alojándolos y realojándolos en terrenos públicos, creando la novedosa categoría de terrenos "casi públicos", como quien juega con sus vidas y sus haciendas en una partida del famoso juego "El Estanciero".