Se vivieron escenas dantescas cuando, además del viento caliente y del inusualmente abundante polvo suspendido en la atmósfera, comenzaron a prenderse fuego los cerros y pastizales de algunas zonas próximas a la ciudad de Salta.Los bomberos debieron de hacer frente a estas contingencias con medios señaladamente insuficientes, incluido el entrenamiento del personal para situaciones de catástrofe ciudadana.
En algunos puntos de la ciudad volaron los techos como si las casas estuviesen hechas de naipes Fournier, más que de materiales de construcción. Árboles de gran porte se desplomaron sobre carreteras y caminos, así como sobre los techos de algunas casas, arrastrando en su caída cables del tendido eléctrico que, en otros puntos, como en Cerrillos, cayeron solos sobre la calzada por efecto del fuerte viento.
Mientras todo esto sucedía, la subsecretaría de Defensa Civil siguió su línea tradicional de actuar de "notario de la catástrofe", es decir, de congratularse porque la Divina Misericordia ha impedido que se produjeran muertos y heridos de consideración, y dando a conocer la "inusual demanda" que sufrieron los telefónos de los servicios de emergencia, especialmente el del 911, que cuadruplicó su tráfico de llamadas de auxilio respecto de un día normal. Si hacemos una comparación de la Defensa Civil con su homólogo militar, podemos decir que nuestro "ejército" no combatió sino que se limitó a hacer un recuento de las "bajas" producidas.
Las recomendaciones de Defensa Civil se efectuaron una vez que el fenómeno ya había alcanzado proporciones de auténtica alarma social y fueron, como en ocasiones anteriores, demasiado obvias (no salga de su casa, cierre las ventanas, asegure las macetas, póngase piedras en los bolsillos [para los más flacos] etc.).
Sin embargo, ninguna de las fuentes consultadas por este medio ha podido confirmar que el organismo del gobierno que se encarga de proteger a la población de contingencias como la sucedida ayer, hubiera activado una "alerta temprana" que permitiese a los salteños conocer de antemano lo que iba a suceder entre las 11 de mañana y las 11 de la noche.
Los servicios meteorológicos no tenían previsto más que nevadas y vientos "en la cordillera". Teniendo en cuenta que este accidente orográfico (la cordillera) mide unos 4.000 kilómetros de Norte a Sur, sólo en territorio argentino, tal "alerta" puede considerarse sumamente inespecífica para Salta.
Nada dijeron tampoco estos organismos respecto del furioso tornado que afectó a Rosario de la Frontera y otros puntos del sur provincial.
Otras fuentes, más comprometidas, dijeron a este medio que Defensa Civil "conocía de antemano" la posibilidad de que se abatieran vientos muy fuertes sobre Salta, pero que esta información fue minimizada por los responsables, que prefirieron ocultarla o no actuar en consecuencia.
Todas estas debilidades indican que actualmente es más fácil predecir en Salta un terremoto que anticipar la llegada del destructivo viento caliente de la cordillera. Las irresponsabilidad de los servicios meteorológicos llegó ayer al extremo de decir que este fenómeno resulta "normal para esta época del año". Sólo les faltó aquello de "mejorando hacia la tarde".
Unos vecinos de barrio Congreso Nacional de Cerrillos que debieron pasar la noche al raso porque el viento destruyó su casa, dijeron a Iruya.com: "A mí que me cuenten que esto es un fenómeno "normal". A ver si va a ser normal que un viento de 100 kilómetros por hora me eche abajo la casa. No vivo en Alaska, vivo en Cerrillos y tengo derecho a que me avisen con tiempo de que estas cosas van a suceder".
Una familia del mismo barrio que en febrero registró dos casos de dengue, que tiene un caso de gripe A y que ahora se quedó sin techo con el zonda que azotó Cerrillos dijo con resignación: "A mí me parece que la tal Cristina y el Urtubey son fúlmines. Nos han traído una mala suerte de la m..."