Es de imaginar la poca precisión, desde el punto de vista periodístico, de un titular que diga "La policía tiene localizada cincuenta bocas de expendio".Es preferible utilizar siempre la palabra "venta" u otra expresión similar, desde el momento en que la palabra "expendio", si bien está recogida en el Diccionario de la Lengua, aparece en él a título de americanismo, y sólo vigente en algunos países (Argentina, Cuba, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela). En España, por ejemplo, la palabra "expendio" significa más bien gasto o consumo que el hecho de vender al por menor.
Pero si no se comete ninguna falta al utilizar "expendio", es muy dudoso que no se transgreda el lenguaje al emplear la palabra "boca" para formar la expresión, pues si bien son muchos los significados que el Diccionario asigna a la palabra "boca", y muchas las ideas que esta palabra expresa, ninguno de aquellos significados puede servir de apoyo para hablar de "boca de expendio" como sinónimo de "punto de venta".
Según parece, la expresión se ha generalizado en la Argentina a partir de la caracterización como "bocas de expendio" de las estaciones de servicio y, en particular, de los surtidores de combustible que "expenden" (este verbo sí tiene un significado más preciso de "venta al menudeo") nafta y otros fluidos. Un surtidor se asemeja a una "boca" (de salida) y es precisamente la "salida" lo que de alguna forma justifica el empleo de la palabra "boca" para designar a los lugares o a los aparatos que sirven fluidos combustibles.
Ahora bien, llamar "boca de expendio" a lugares clandestinos, oscuros, que son objeto de disputas entre pandillas de distribuidores, que están vigilados por la policía, que se mueven permanentemente de emplazamiento, y al que concurren personas que antes que pagar prefieren resolver la venta a punta de navaja, no parece sino expresión de cierta tendencia a la exquisitez del lenguaje periodístico de los argentinos, pero de aquellos excesos que no nos hacen quedar bien precisamente, sino que nos muestran como pedantes y rebuscados.
Es cierto que la palabra o la expresión que se emplea para designar el sitio desde donde se realiza la distribución de la droga al "consumidor final" recibe un nombre diferente en cada país, pero de aquí a justificar que se los llame "bocas de expendio" hay una gran distancia. Porque, aunque mal construida, la expresión "boca de expendio" transmite la idea de un mostrador luminoso con un vendedor atento que comanda una caja registradora con software de intervención fiscal incluido, y, además, el hecho de una venta masiva e ininterrumpida, característica de un servicio público esencial. Un punto de venta de droga en la Argentina, sobre todo en la marginalidad de las ciudades, es bastante más oscuro y criminal que todo eso; dista mucho de ser un lugar de "venta masiva, fluida y continua". A nadie se le ocurriría pensar en un "dealer" bien iluminado, asistido por una caja registradora, dando números para organizar a la multitud que acude a comprarle y pagando IVA al Estado por sus ventas de paco o cocaína.
Pensamos, en consecuencia, que es necesario encontrar una expresión más llana y menos pretenciosa que "boca de expendio" para referirse al segmento final del tráfico de drogas.