Un acierto del Gobernador: La lógica abandónica

Hasta hace poco pensaba que el gobernador de Salta utilizaba la lengua de Cervantes con bastante poco criterio y menor acierto. Su afición por los neologismos, por los vocablos inexistentes, por las categorías científicas equivocadas, me lo pintaba como una persona de escasas y poco provechosas lecturas. Urtubey habla...Pero, felizmente, me he dado cuenta que estaba equivocado; que nuestro gobernador no es nada de aquello, sino más bien un gran inventor de palabras nuevas, a contracorriente del diccionario y de los solemnes académicos que los elaboran. Vamos, que para mí es todo un guante lanzado a los morros del lenguaje acartonado y silvestre que muchas veces creemos que es culto y no pasa de ser una copia poco feliz del que emplearon con mayor acierto Unamuno, Baroja, Valle Inclán, Bioy Casares o el mismo Borges.

Me he dado cuenta de mi error de apreciación al escuchar que el gobernador achacaba a su más aparente oponente -el senador Romero- esgrimir, así en la política como en la vida, "una lógica abandónica".

Al principio no leí muy bien y me pareció que se refería a una "lógica abandoneónica" e inmediatamente relacioné las prácticas abstencionistas, olvidadizas y ambiguas del senador Romero, con el inagotable talento de un virtuoso del bandoneón como lo es don Carlos Abán, pero me pareció que aquello era mezclar las churras con las merinas.

Pero -a lo que voy- el ingenio palabrero del gobernador no se ciñe a la posibilidad de inventar palabras sino, y muy especialmente, de darles sentido.

Y en efecto, el gobernador no ha querido referirse a la lógica del bandoneón, ni de los bandos, ni de las bandas, ni de los bandidos, ni tampoco dijo "lógica abandrónica", como para hacernos recordar a don Andrónico Corimayo. Dijo "abandónica" y relacionó este término -absolutamente neodiscepoliano, si se me permite el comentario- con el "abandono", un hecho disparador de por lo menos un 65% de los tangos conocidos.

Abandono, al parecer, del Partido Justicialista por parte del senador Romero, quiso decir, y acertó con el término de una forma tal vez insospechada.

Lo más importante, en el fondo, es que el gobernador, con su nueva palabra, ha expresado a los salteños su deseo ferviente de que el senador del avión privado (como los senadores de Illinois) pase de la "lógica abandónica" a la "lógica renunciática" y de ésta a la "lógica jubilaticia", y de ser posible también a la "lógica enterrática", para que él (el gobernador) pueda poner luego en práctica su "lógica sitivistonomecuérdica".

Sólo le pido al "Gober" (¿y por qué no a sus lactántricos?) que si tiene pensado utilizar alguna de las "lógicas" que aquí menciono, se acuerde, por lo menos, de citar la fuente.