El vino torrontés de Cafayate en la prensa británica

Uno de los periódicos más importantes del Reino Unido -The Guardian- ha publicado una extensa nota dedicada a las bondades del vino torrontés de Cafayate. El artículo está firmado por Victoria Moore y aparece en la edición digital de aquel periódico de fecha 21 de marzo pasado y en la página 53 de su edición de papel de mismo día. También ha aparecido traducido al español en la edición digital del diario español elmundo.es. Vinos de Cafayate"Siempre me ha parecido que los vinos tienen una afinidad especial con el lugar –o la cultura del lugar– en el que se elaboran", dice Moore. Impresionada por el paisaje cafayateño, la escritora dice también: "Hay cactus que tardan 150 años en crecer hasta una altura de tres metros, barrancos espectaculares, arena roja, tremendas formaciones rocosas como la de la Quebrada de las Flechas, donde el suelo se ha roto de forma que las capas geológicas, en vez de seguir horizontales, miran, aserradas, al cielo".

Con respecto al vino Moore confiesa que, hasta probar el vino salteño, odiaba el torrontés por considerarlo un vino "intensamente floral". Pero la particular calidad del vino salteño, producto de la mixtura entre la "criolla chica" y la perfumada moscatel de Alejandría, han terminado de vencer cualquier resistencia de la experta.

Texto en español


El texto publicado por El Mundo, que por ser del interés de Salta y de su producción se reproduce textualmente, es el siguiente:

Puede ser cosa mía, pero siempre me ha parecido que los vinos tienen una afinidad especial con el lugar –o la cultura del lugar– en el que se elaboran. Y, con esa idea, uno se va hasta Cafayate, en el norte de Argentina, a 1.700 metros sobre el nivel del mar... Antaño fue territorio indio, y no hay que alejarse mucho de la pista del aeropuerto para ver que el cemento se convierte en polvo y pedruscos. Hay cactus que tardan 150 años en crecer hasta una altura de tres metros, barrancos espectaculares, arena roja, tremendas formaciones rocosas como la de la Quebrada de las Flechas, donde el suelo se ha roto de forma que las capas geológicas, en vez de seguir horizontales, miran, aserradas, al cielo.

¿Y qué es lo que se produce aquí? Pues un vino blanco afeminado, repleto de jazmín y mimosa (si es bueno) o de agua de colonia barata (si es malo). Es el torrontés. ¡Toma ya afinidad con el lugar de nacimiento!

Ésta es una columna que nunca pensé escribir, porque siempre odié el torrontés. Incluso cuando se vinifica totalmente seco, es tan intensamente floral que me sobrepasa. De vez en cuando he admitido que alguno de ellos era tolerable, pero tan sólo sobre la base de que había logrado la proeza de parecerse a un vino hecho con alguna otra casta...

Y de repente, durante una tarde inhabitualmente calurosa hace poco, me sorprendí a mí misma soñando con el torrontés.

Esta casta es un cruce espontáneo entre la criolla chica [nombre argentino de la uva llamada país en Chile y mission en California, que ha resultado ser la listán prieto de Canarias] y la muy perfumada moscatel de Alejandría.

"Se encuentra en todas las viñas por aquí", dice Alejandro Nesman, encargado de la la viticultura en la bodega Michel Torino de Cafayate. "Una cepa aquí, una cepa allá... Se huelen antes aun de que las veamos".

Es una uva extrañamente poco apetecible por su aspecto, casi dorada, pero deliciosa si nos la comemos directamente de la cepa. Los enólogos tienen que enfrentarse a una tendencia a dar amargor al vino, que choca con su dulce aroma.

Me gusta una copa bien fría de torrontés para empezar la velada –acompaña bien los platos especiados y marineros– pero, después, paso a otra cosa. ¿Qué se puede hacer con el resto de la botella? La respuesta: un sorbete, lo que significa que se puede empezar y terminar una comida con el mismo sabor obsesivamente floral, pero refrescante, en boca.

La gran altitud de Cafayate, en la provincia de Salta, produce vinos más agudos y limpios que los de Mendoza, así que busquen esos nombres en la etiqueta. Dos buenos son el Colomé Torrontés 2007 (13,5º), redondo en aroma y sabor, como una nube de suave azahar teñida de melocotón y con un limpio final de cáscara de pomelo, y el Críos Torrontés 2008 (14º) de Susana Balbo, que al ser más joven tiene la ventaja de su frescor juvenil, aunque es algo más extrovertido aromáticamente. Iría bien con un pollo al limón chino.


Texto en inglés


El texto original, publicado en The Guardian, es el siguiente:

Maybe it's fanciful, but some wines seem to have a sympathy with the place, or the culture of the place, in which they're made. Then you go to Cafayate, northern Argentina, 1,700m above sea level. This was once Indian territory, and you don't have to travel far before the tarmac turns to dust and broken rocks. There are cacti that take 150 years to grow to twice the height of a man, spectacular ravines, red desert soil, dramatic rock formations such as those in the Quebrada de las Flechas - Gorge of Arrows - where the ground has burst open so the geological layers, rather than lying flat, point jaggedly up to the sky. And what do you get here but a girlish white wine, reeling with jasmine and mimosa (if it's good) or reeking of cheap eau de cologne (if it's bad), made from torrontes.

This is the column I never thought I'd write, because I've always hated torrontes. Even when vinified dry, it's so intensely floral as to be beyond me. I've occasionally agreed that one was passable only on the grounds that it had achieved the feat of passing itself off as another grape. And then, on an unseasonally warm afternoon recently, I found myself dreaming of it.

Torrontes is thought to be a cross between criolla chica and the highly perfumed muscat of Alexandria. "You find it all over the vineyards here," says Alejandro Nesman, viticulture manager of Michel Torino in Cafayate. "A plant here, a plant there. You smell it before you see it." It's a strangely unappetising grape to look at, almost golden, but delicious to eat from the vine, and winemakers have to manage a tendency towards bitterness that is dissonant with its sweet perfume.

I like a chilly glassful at the start of the evening - it goes well with spicy, fishy food - but then I move on. So what to do with the rest of the bottle? The answer is sorbet (email for my recipe), which means you can begin and end the meal with the same hauntingly floral, yet coolly refreshing flavour in your mouth. The high altitude of Cafayate, in the province of Salta, produces sharper, cleaner wines than grapes grown in Mendoza, so look for those names on a label. Two good ones are Colomé Torrontes 2007 (£7-£8.99, tesco.com, swig.co.uk, nywines.co.uk, winedirect.co.uk; 13.5% abv), which is rounded both to smell and taste, like a cloud of soft, white blossom tinged with peach and with a clean, grapefruit pith finish. Being younger, Crios Torrontes 2008 (£5.99, down from £7.99 when you buy two, Majestic; 14% abv) has the edge in youthful freshness, though it's slightly more extrovert in expression. It would be good with Chinese lemon chicken.
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