¿Es Salta una sociedad 'multicefálica' o empleamos mal las palabras?

Vista de la biblioteca de la Real Academia EspañolaEl Diccionario de la Lengua, el de la lengua que hablamos todos los días, es el último recurso de que a menudo echamos mano para saber, entre otras cosas, si utilizamos las palabras según su recto significado. A muchos redactores de partes oficiales de prensa les sorprendería conocer el verdadero significado del verbo "encabezar", que tanto y tan mal se emplea en la comunicación de Estado, pero no sólo en ella.

El significado más parecido al uso común que algunos comunicadores dan a este verbo es la quinta acepción del DRAE que nos dice que "encabezar" es sinónimo de los verbos "acaudillar" o "presidir".

A su vez, "acaudillar" -que no por casualidad es el primer sinónimo del verbo encabezar- significa "mandar, como cabeza o jefe, gente de guerra; guiar, conducir, dirigir; o tomar o elegir caudillo. El significado del verbo "presidir", en cambio, se aproxima más al uso "periodístico" del verbo "encabezar", toda vez que la definición de presidir es "tener el primer puesto o lugar más importante o de más autoridad en una asamblea, corporación, junta, tribunal, acto, empresa, etc."

No está mal que en los actos públicos en los que están presentes autoridades del Estado, se diga que "fulano de tal presidió el acto". No sería del todo incorrecto decir tampoco que "fulano de tal encabezó el acto". Pero cuando se trata de otro tipo de encuentros en donde no se halla en juego el principio de autoridad o el de representación del Estado (o el de una corporación privada), la idea de "encabezar" resulta absolutamente extravagante, cuando no expresiva de una visión piramidal o jerárquica de la sociedad o, en su caso, de una inexplicable visión antropomórfica u orgánica de la sociedad civil.

En  Salta abundan sobremanera los "encabezamientos". Todo está encabezado por alguien. Si por cierta prensa fuera, bien podríamos definirnos como una sociedad "multicefálica".

Por ejemplo, cuando el gobernador asiste a una reunión de gabinete, normalmente la "preside" o la "encabeza". Pero resulta chocante oír que el gobernador -o quien sea- encabeza un concierto, una charla, un funeral, un encuentro con vecinos, una visita a una empresa o la mismísima Procesión del Milagro, a menos que vaya adelante de toda la feligresía.

Hay actos de la vida de las personas que deben estar "presididos" de un cierto igualitarismo. Así, por ejemplo, nadie puede "encabezar" un acto sexual (perdón por el ejemplo tan extremo).

Cuando el periodismo se empeña en buscar "cabezas" en cada manifestación social, a menudo lo que busca es identificar "cabecillas". Un delincuente puede "encabezar" una banda de malhechores, pero mal la puede "presidir". De allí que sea necesario revisar, hasta dónde sea posible, el uso cotidiano de este verbo.