Desde que el célebre agente secreto Maxwell Smart, "temible operario del recontraespionaje", también conocido como 86, utilizara para sus comunicaciones laborales un zapato, nunca esta prenda de vestir adquirió más relevancia en el mundo de la política internacional como en el momento en que un periodista iraquí los lanzó contra el presidente George W. Bush durante una rueda de prensa en la ocupada Bagdad. A contrario de lo que sugieren algunos, el incidente sí pasó a mayores, porque el periodista en cuestión fue inmediatamente detenido, posteriormente apaleado en prisión y ahora sometido a un proceso relámpago, como el que acabó con la vida del dictador Saddam Husein en la horca.Muntazer al Zaidi, que así se llama el periodista, puede presumir ahora -además de dos ojos en compota- de una singular puntería, pues si se observa con detenimiento el vídeo de la grotesca escena se podrá ver que ambos proyectiles estaban dirigidos milimétricamente contra la figura más bien impávida del presidente texano. No obstante, todavía nadie alcanza a explicar, con razonamientos convincentes, por qué un presidente con semejantes reflejos y con una cintura que haría empalidecer al mismísimo Nicolino Locche, cometió tantos y tan graves errores en materia de política internacional.
El caso es que el modelo de calzado de Muntazer al Zaidi, originalmente diseñado y fabricado en Turquía, se ha disparado en ventas, por lo menos en tiendas especializadas de Medio Oriente. Los originales, debidamente incautados por autoridad policial bagdadí, ya tienen precio en imaginarias subastas por Internet.
Hay quien sostiene que si Al Zaidi, en lugar de utilizar los propios, hubiera echado mano de los que gasta el presidente francés Nicolas Sarkozy, podría -en caso de haber dado en el blanco- haberle causado un grave daño al mandatario norteamericano. Los zapatos de Sarkozy son conocidos por la prensa especializada no por otro detalle que por portar un silencioso mecanismo que, debidamente accionado por el presidente, es capaz de elevar su estatura hasta 12 centímetros. No en vano las visitas de Sarkozy a la fábrica de Citröen han sido frecuentes. Y es sabido que esta marca de coches francesa es auténticamente pionera en este tipo de dispositivos.
Según se comenta también, Bush nunca más dará ruedas de prensa en lugares laicos de Medio Oriente. Si se presenta la oportunidad -que pocas le quedan hasta el 3 de enero- el saliente presidente de los Estados Unidos realizará sus mítines y encuentros con la prensa en las mezquitas más organizadas, pues allí los fieles deben acceder sin zapatos, que, a la postre, resultaron las armas de destrucción masiva más peligrosas de las halladas hasta ahora por las fuerzas de ocupación de Irak.
Por último, una reciente encuesta ha revelado que una cantidad importantísima de ciudadanos del mundo consultados acerca de sus deseos incumplidos del 2008, señalaron que lo que verdaderamente desearon es que los zapatos de Muntazer al Zaidi hubieran llegado a su destino. Si Kennedy dejó este mundo como un héroe, atravesado por balas de fusil rebotantes, nada más excitante -pensaron algunos- que ver a Bush doblegado frente a un par de zapatos voladores y, si acaso, aplastado como una cucaracha.