La ciudad de Salta no es un excepción en esta materia, aunque si fuera por el Intendente o por su Director de Tránsito, la solución sería suprimir las esquinas y construir sobre ellas edificios que obliguen a los automovilistas a reducir la velocidad a cero. En Salta también se ha puesto de moda "forestar las autopistas" (algo inédito en el mundo civilizado), de modo que colocar árboles en las esquinas podría también llegar a solucionar algún problema, según las mentes destellantes de los responsables municipales de la circulación vial en Salta.El diario El País de España da cuenta hoy de algunas innovaciones presentadas en el Primer Encuentro de Ciudades para la Seguridad Vial, en el que seguramente no ha estado representada ni Salta ni la "escuela montaldista" de partidaria de "soluciones finales" al problema del tráfico en la ciudad.
El encuentro, llevado a cabo en la ciudad asturiana de Gijón, al norte de España, reunió durante dos días a más de medio millar de expertos "para buscar la senda que lleve a una convivencia pacífica entre vehículos y personas".
En España, país donde un tercio de las víctimas del tráfico rodado son peatones, se ha popularizado el uso de badenes o lomos de burro, pero con características muy diferentes a las conocidas en Salta. Mientras en Europa estas construcciones son plataformas anchas, debidamente señalizadas y distinguidas del pavimento normal, que tienen un respaldo normativo que tiende a unificar su forma trapezoidal y a estandarizar sus medidas, en Salta estos mismos lomos de burro (por ejemplo, los de la avenida Entre Ríos) son brutas elevaciones que no sólo no contribuyen a reducir la velocidad en lugares clave, sino que torturan innecesariamente la mecánica de los vehículos.
Precisamente esta es la razón por la que los expertos reunidos en Gijón han buscado alternativas a los badenes (también llamados "guardias dormidos"), que están costando mucho dinero en reparaciones de la suspensión de los vehículos.
Uno de estos nuevos "inventos" es un "badén respetuoso", es decir, "no montaldista", que nació en la Universidad Politécnica de Valencia y que, por su forma, ha recibido el nombre de Speed Kidney. Consta de un resalto un poco elevado en cada carril con una ligera curvatura ("arriñonado") que queda entre las ruedas de los coches; y un resalto más en la zona central, para evitar que los vehículos intenten eludirlos invadiendo la zona central de la calle. La curvatura será la que marque cuánto deberán reducir la velocidad los conductores.El ancho de los resaltos de cada carril está calculado para que el transporte público y de emergencias puedan circular normalmente. Las bicicletas o las motos podrán aprovechar el espacio libre, que también traza una ligera curva y que les obligará a reducir la velocidad. El padre de estos modernos resaltos, el catedrático Alfredo García García, señala que ni son molestos para la conducción ni desgastan la suspensión del vehículo. Podrán ser instalados de obra o prefabricados. El coste será muy similar al de un badén tradicional.
Soluciones montaldistas
Aunque no estuvimos representados en Gijón, se han presentado allí algunas soluciones que serían muy del gusto del señor Montaldi. Por ejemplo, el sistema llamado PeATO, que consiste en un sistema hidráulico que se activa cuando el viandante va a cruzar la calle. En ese momento una batería de bolardos (postes de baja altura destinados a impedir el paso) emerge del suelo en tres segundos y crea una barrera de protección, un "corralito" para el viandante. La instalación de este mecanismo costará entre 20.000 y 50.000 euros. Aún no funciona en ninguna ciudad, pero según su creador, José Manuel Pato González, varios ayuntamientos gallegos están interesados. Esto último no es sorprendente.
Mientras los badenes (tontos o inteligentes) son visibles de antemano por los conductores, unos postes hidráulicos brotando del suelo podrían constituir un peligro en las esquinas de Salta. Pero, tal vez esta solución le resulte atractiva al Director de Tránsito.