El gobierno admite la necesidad de invertir 50 millones para lanzar el 'tren urbano'

El hasta ayer innominado tren urbano de Salta ya tiene nombre. Se llama TURSA, acrónimo de Tren Urbano de Salta (la propuesta de que se llamara TRISA [Tren de Isa] ha pegado en el palo por un par de letras). Su prematuro lanzamiento, con gran aparato mediático, ha puesto de manifiesto la poca responsabilidad de la autoridad municipal que impulsa este medio de transporte, por cuanto la pretensión inicial contemplaba echar a rodar el tren sin modificar ni mejorar un solo elemento del trazado o de las estaciones. Tren suburbanoEl tren urbano de Salta que nació así sin seguridad ninguna se encaminaba a un sonoro fracaso, fundamentalmente urbanístico, a causa del triunfalismo sentimental y coqueto del intendente y de la visión mesiánica de su secretario de planificación, empecinado en dar una lección "de progreso" a los salteños, a los que considera -vaya a saber por qué- sumidos en el atraso y la ignominia.

Al parecer, alguien se ha dado cuenta a tiempo del absurdo que supone lanzar el tren por unas vías sobre las que apenas si se realiza un mínimo mantenimiento, atravesando zonas de la ciudad densamente pobladas en donde los pasos a nivel se habían convertido en espacios decorativos (algunos, hasta ajardinados) y por un corredor atestado de animales vagabundos, de ciclistas y de peatones que ahora deberán buscarse otras sendas más seguras.

Por eso resulta saludable el anuncio oficial de que se invertirán entre 30 y 50 millones para lo que el señor Kalinsky llama "la puesta a punto del tren urbano de pasajeros en Salta".

Pero ¿en qué consiste esta "puesta a punto"? Pues nada menos que en arreglos en diecisiete estaciones y paradas (algunas ya destruidas que parecen salidas de una película de terror), en el indispensable cercado perimetral (anunciado y prometido para todo el trayecto del tren) y la construcción de una bicisenda disuasoria que permita a los ciclistas que circulaban antes entre durmientes, hacerlo ahora por una superficie más regular y segura.

Ahora bien, ¿por qué no se ha pensado en todo ello antes?

Más lo que falta. Kalinksy anunció solamente que "se estudia" si los pasos a nivel continuarán como están (lo que sería un despropósito urbanístico) o si se los modificará. Muchos de ellos carecen de agujas, de dispositivos de seguridad acústicos o luminosos de ningún tipo. El planificador confía en echar a andar el tren "creando empleo" de muy baja cualificación para que personal humano haga el trabajo de control de los pasos a nivel que en cualquier espacio civilizado del mundo se realizan mediante dispositivos automáticos.

Un solo accidente en un solo paso a nivel de la ciudad o de su periferia, más si se produce víctimas mortales, deja de justificar la existencia del tren, que si para algo está es para asegurar los desplazamientos más seguros de los salteños.

En la rueda de prensa ofrecida por las autoridades municipales, las provinciales y las ferroviarias, no se ha mencionado de dónde provendrán los fondos para solventar la inversión que necesita el tren urbano. Lo que sí ha quedado más o menos claro, es que TURSA, que dependerá de UFUS, deberá coordinarse con ADIF para que, en defintiva, sea SOF la que se ocupe de las operaciones.

Tal vez sea mejor tener menos siglas y aspirar a que el tren funcione, con seguridad, confort y un mínimo respeto al medio ambiente.