La densidad poblacional del centro y los sospechosos de siempre

Urbanización del centro de la ciudad de SaltaA manera de análisis de un artículo periodístico emitido por el diario El Tribuno de fecha 14 de marzo con el titular “Afirman que el centro de la ciudad tendrá 159 habitantes por manzana”. En primer lugar es necesario e imprescindible aclarar que la densidad poblacional no es el eje de la discusión, sino uno de sus varios emergentes, por la acción de la masiva e ilegal construcción de edificios de altura en el área fundacional de Salta, que conlleva a la destrucción del patrimonio arquitectónico y urbano, un alto grado de impacto ambiental, social y sanitario y el deterioro constante de la imagen turística de la ciudad.

Con respecto al informe que elevaran técnicos del área de Planeamiento Urbano en referencia a la preocupación de los vecinos sobre servicios de agua y cloaca y que afirma: "para tranquilidad de la gente, la densidad actual del Area Central pasará de 144 a sólo 195 habitantes por manzana con los nuevos edificios", sugeriríamos al Sr. Intendente que remita urgentemente a estos técnicos a la Universidad a los efectos de que se capaciten para hacer informes, ya que su ceguera no advierte el colapso cloacal y sanitario ya manifiesto en la ciudad de Salta.

Según  experimentados profesionales universitarios el sistema cloacal de Salta  tiene más de 100 años de existencia y su renovación era imprescindible en la década del ’80. Pero  lo más grave del tema es que en la actualidad se están vertiendo alrededor de 85.000 metros cúbicos de líquidos cloacales diarios al río Arenales y de allí directo al Cabra Corral. O sea, convirtiéndonos los salteños, en los mayores contaminadores del país. La Universidad Nacional de Salta en el año 1991 realizó un informe alarmante de la contaminación orgánica e inorgánica del Río Arenales, no teniendo hasta el momento noticias de que se hayan tomado medidas para paliar esta situación.

Además, la densidad poblacional nada tiene que ver con la contaminación visual que acarrea estos monumentos de cemento en el centro colonial de nuestra ciudad, menos todavía con el cambio de temperatura del área, o sea, el impacto ambiental que conlleva. Que al haber menos corrientes de aire hay un aumento de la polución por contaminación de quema de hidrocarburos que producen automóviles y ciclomotores. En definitiva, en este sentido, tampoco le podemos decir a la gentecita del centro que se quede tranquila.

Y entrando a la dichosa densidad poblacional, lo que no explican los avezados técnicos municipales, es que el centro de Salta es absolutamente heterogéneo, hay cuadras que ciertamente no vive nadie, como por ejemplo, la que se encuentra entre calles Belgrano-España, 20 de febrero-Balcarce puesto que posee cuatro playas de estacionamiento y un banco. Pero en el radio de las calles Dean Funes esq. Santiago del Estero está densamente poblado lo que produce en horarios determinados embotellamientos inmanejables. Lo curioso es que el área liberada para construcciones desmedidas está precisamente en esta zona, donde los servicios ya no dan más, el tráfico es de terror y el paisaje ciudadano se va transmutando lentamente perdiendo su bella fisonomía.

Con respecto a la inversión y a los ingresos, nadie dice que no se construya edificios, el problema es “donde” y “cómo”, en nada cambiaría hacerlo fuera del área fundacional – del área histórica y colonial que nos identifica a los salteños. No será que la versión de los inversores rurales es medio “falsita” – no será, quizás, que este negocio inmobiliario está en manos de los cinco pulpitos capitalistas salteños de siempre?, que son dueños del centro de Salta y que con este alboroto legal aprovechan para hacer sus negocitos escapando de la Ley de Patrimonio Arquitectónico que los tenía a mal traer.

¿Como será no?