Aunque hay recintos donde anidan odios invariables, Salta es, desde antaño, un espacio apto para el consenso. Al menos lo son sus paisajes, sus gentes, sus monumentos, su gastronomía. Es por ello que nuestra ciudad es elegida como destino turístico invernal por ciudadanos de todos los países, estirpes, lenguas y adscripciones ideológicas.La casi simultánea presencia en Salta de los diputados nacionales Bullrich y Gullo da pié a este breve comentario que, desbordando el tema turístico, reseña trayectorias divergentes.
Mientras que en los años 70 ambos diputados participaron activamente en las actividades de la llamada tendencia revolucionaria peronista, el presente los encuentra en las antípodas.
La diputada Bullrich, que supo ser funcionaria del gobierno Menem y ministra del Gobierno de la Rua, actúa hoy en el espacio de centro progresista que lidera Elisa Carrió y, desde allí ejerce una intensa oposición al actual Gobierno Kirchner.
A su vez, el diputado Gullo es un activo defensor de la Presidenta de la República y continúa frecuentando las calles porteñas en cuanta movilización se convoca en defensa de la gestión de doña Cristina Fernández.
Ayer, el antiguo Jefe de la Regional I de la JP, se dio un respiro para rendir homenaje al Señor y a la Virgen del Milagro. La Catedral de Salta fue mudo testigo de un cordial y respetuoso saludo entre el diputado Gullo y un notorio neoliberal noventista.
El clima de Salta, el ambiente sobrecogedor de la Catedral y el aroma a incienso del atrio explican aquella cordialidad.