Norberto Latorre, veterano sindicalista gastronómico, dice que Urtubey es el candidato del movimiento obrero. Una opinión distinta es la que tiene el dirigente camionero Jorge Guaymás, que responde a Hugo Moyano. Para Guaymás los dirigentes sindicales están haciendo entender a cada una de las familias salteñas que no hay que parar el reloj de la historia (sic) hay que garantizar el triunfo de Wayar que encarna un proyecto que va priorizar el desarrollo social. Temor por el escrutinio
Urtubey reconoce que teme que el escrutinio electoral en Salta sea atacado por el virus de la falta de transparencia. Ante esa sospecha, que dice fundada, el comando electoral de Urtubey emplea una parte importante de su tiempo en armar una sólida red de fiscales de mesa con capacidad para neutralizar las maniobras del oficialismo. La senadora Sonia Margarita Escudero, por cuya boca suele hablar Romero, dijo que el temor de Urtubey era una actitud antidemocrática y de liso y llano terrorismo político.
En tanto que el diario del gobernador, que suele advertir la más delgada paja en ojo ajeno pero no hacer lo mismo con la viga en el propio, editorializa hoy sobre la buena fe en materia electoral. Según el periódico el no cumplimiento de las reglas democráticas y la falta de transparencia en los procesos electorales pueden ocasionar perjuicios irreparables.
Autocrítica, pero de los otros
El oficialista diario El Tribuno critica hoy la falta de neutralidad del presidente Kirchner en esta campaña electoral en la que el aparato del Estado nacional y el propio Kirchner hacer abierto proselitismo a favor de la senadora nacional Cristina Fernández de Kirchner, situación que Romero reproduce en Salta en apoyo de sus candidatos, incluida su esposa.
El diario oficialista se queja de las encuestas manipuladas y tramposas y dice que es tiempo de reflexionar, de hacer la autocrítica necesaria y de retomar el camino de una indispensable dosis de buena fe y rectitud de procedimientos. El pedido de autocrítica, de buena fe y de rectitud de procedimientos está dirigido al gobierno nacional. De esa misma exigencia esta eximido el gobierno local, que incurre en estos mismos vicios que escandalizan a la complaciente prensa gubernamental.
Umbrales de la derrota
Este es sólo uno de los fuertes contrastes de opiniones en el tramo final de una campaña electoral con final abierto y en la que, los principales candidatos, esperan utilizar en los últimos días las armas secretas de su arsenal. En su edición de hoy el semanario Redacción titula: Por primera vez, el romerismo percibe que estaría en los umbrales de la derrota. El periódico añade que los conflictos dentro del partido gobernante local están provocados por la fuerte sensación de cambio que hay en la sociedad.
Según Redacción, dirigido por Alfredo Gerez, en las filas del oficialismo reina el descontento y el desconcierto. La unidad monolítica es un dato del pasado. El problema principal, añade, es el desencanto que tiene el gobernador Romero respecto al desarrollo del proceso electoral, que lo lleva a desentenderse de cuestiones que en otros tiempos le insumían horas de trabajo político. Dicen que dijo Romero que si el oficialismo no alcanzaba el 50% de los votos, el resultado debe ser registrado como una derrota.
La ceguera del rencor
Otro de los problemas que afronta el oficialismo es el grupo que rodea a Wayar. Según el semanario, Wayar exagera su obediencia debida a Romero. Wayar tiene compulsión por obedecer, añade. Cuando algunos de sus asesores señalan errores en la campaña electoral, Wayar se inclina a pensar que los portadores de esas críticas son traidores o se hacen eco de las opiniones de los enemigos.
Parece que Romero perdió la capacidad de leer los labios de la sociedad. Esto le lleva a girar en torno a sus obsesiones hasta desembocar en el mismo lugar: su resentimiento y enojo con Juan Manuel Urtubey de quien, dice el gobernador, se siente decepcionado por la deslealtad hacia su persona. Romero y sus seguidores no hablan de instituciones: aluden a personas a las que clasifican y encasillan en categorías rígidas: están los amigos, están los enemigos y, además, aquellos tibios de lealtades frágiles y por eso mismo, no confiables.
Según Redacción, el oficialismo advierte que, por debajo de las apariencias y de las declaraciones públicas de algunos dirigentes y funcionarios de fidelidad a Romero, circula una cada vez más caudalosa corriente subterránea de simpatías y hasta de compromisos, bajo cuerda con Urtubey. En el oficialismo nada se puede discutir, menos el autoritarismo y el malhumor de Romero. Sólo hay una posibilidad: acatar órdenes y humillarse ante quien las da.
Obedecer o reventar
Según el semanario, Romero no permite el diálogo: tampoco que nadie le mire a los ojos y, menos todavía, que nadie ponga en duda sus directivas. Si eso pasa al interior del Partido Justicialista, también sucede hacia fuera de esa estructura vacía manejada de modo unipersonal por el gobernador. No hay diálogo con las fuerzas políticas de oposición. Tampoco con los pequeños partidos aliados al oficialismo, a los que adhieren a cambio de un cargo público. Hace doce años que Romero renunció a ese diálogo, añade Redacción.
La marcha de la campaña también provoca descontentos en el oficialismo. En los carteles solo asoman unos pocos rostros: los de Romero en solitario, Wayar y su anodino compañero de fórmula Javier David y el del intendente Miguel Isa, quien eligió aparecer también solo en la propaganda. No aparecen los otros candidatos a legisladores nacionales: López Arias, Sonia Margarita Escudero, Rubén Fortuny, Beatriz Daher. Menos aún, las caras de los postulantes a bancas en la legislatura local.
Candidato con peso propio
Según el periódico, el comité de campaña de Miguel Isa advirtió que el intendente tiene más intención de votos en la Ciudad de Salta no sólo que Wayar, a quien aventaja en 18 puntos, sino también de Romero. A lo que se añade la comprobación que un segmento importante de quienes votarán a Urtubey como gobernador, están dispuestos a votar a Isa como intendente. Otro sector dice que votará a Urtubey gobernador y a Romero senador nacional. Aunque el oficialismo resta importancia a un posible corte de boletas, aunque en la Ciudad de Salta y en el interior el corte de boletas fue creciendo en los últimos quince años.
El semanario El Expreso dice hoy que, como consecuencia de más de doce años de desmovilización y de elecciones internas digitadas por Romero, el oficialismo no puede o no sabe como llegar al vecino común en los barrios periféricos de Salta, donde se concentra el mayor número de habitantes de la Ciudad. No hay caminatas, ni actos masivos. Los rastrillajes están devaluados, no se les provee de material de campaña, ni mucho menos de remeras, gorros y bombos. Hace años que la chequera reemplazó a la mística.