Durante el juicio oral y público, nuevamente el juez Correccional y de Garantías, Héctor Martínez, tomó la decisión de continuar con este proceso aún a costa de dejar de lado preceptos formales. El magistrado rechazó todos los planteos del defensa, incluido un llamado de atención al único testigo, el escribano Marcelo Alvarez, que se mostró remiso a contestar las preguntas de los abogados Daniel Tort y Pedro García Castiella.
Tanto público obligó al juez a trasladar la audiencia a la sala de grandes juicios. Igual mucha gente quedó afuera, entre ellos manifestantes de Barrios de Pie, la CCC y del PO.
Esta vez la audiencia fue menos desordenada. Pareció que el juez trató de conducirla con mayor firmeza, pero eso no evitó que se notara su actitud dubitativa y una inclinación hacia la parte querellante.
La jornada comenzó con la lectura de presentaciones de las partes: el abogado del gobernador, Darío Palmier, había pedido que se extrajeran fichas dactilares de Poma y sus defensores habían impugnado por falsedad el acta de la primera jornada.
Es que, según señalaron, el acta contiene un relato ajeno a la verdad porque no refleja de manera fidedigna lo que ocurrió en el primer día de debate. Y, como fue firmada por el juez y la secretaria actuante, pidieron que fuera resuelta por otro tribunal.
Palmier consideró inadmisible la impugnación, pidió que fuera rechazada y que se la envíe a otro Juzgado.
Después de un extenso cuarto intermedio, el juez rechazó el planteo de nulidad del acta pero decidió enviar copias al fiscal penal de turno para que determine si corresponde una investigación; también ordenó que se extraigan las fichas dactilares de Poma y dispuso continuar con la audiencia.
Los defensores hicieron reserva de recurrir en casación y del recurso federal. Tort le recordó que habían planteado una falsedad y que debía inhibirse. El juez hizo constar la reserva y siguió.
Un ambiente lleno de tensión
Después de que el otro abogado de Poma, García Castiella, entregara copias referidas a las causas por otras dos querellas, de Angel Torres y del mismo gobernador, contra Poma; ambas con condenas pero que están recurridas, el juez convocó al único testigo.
El escribano Alvarez contó que en 2004 el abogado Marcelo Córdoba le requirió que elaborara un acta notarial de escuchas del programa de radio que conducía Poma.
Dijo que el letrado hizo este pedido en representación del gobernador, pero añadió que no le pidió que lo acreditara porque no es un requisito para las actas notariales. Dijo que en el acta se consignaron partes que el doctor Córdoba consideraba importante.
Desde este punto Alvarez empezó a responder a las preguntas de los defensores con lacónicos me remito al acta, lo que motivó a que García Castiella pidiera al juez que le hiciera un llamado la atención. Palmier se opuso y no hubo llamado de atención.
La incomodidad del testigo se hizo más notoria cuando Tort le preguntó su opinión sobre el gobernador (que en este proceso reclama una indemnización por lo que considera una lesión a su honor): Es el que nos gobierna, sorprendió con su respuesta el escribano. Hubo que repreguntarle y recién se soltó con un buen concepto.
Sobre el final, a las 22:00 hs., Tort pidió que se introduzca como una prueba nueva que Córdoba nunca tuvo poder general conferido por el gobernador, que solo le dio un poder especial para juicios. Es decir que Córdoba mintió cuando requirió el acta notarial. El juez lo rechazó.