El gobernador Urtubey dejó inaugurada ayer, de forma oficial, la "autopista" de circunvalación Oeste de la ciudad, que discurre entre la urbanización La Almudena, al noroeste de la ciudad de Salta y el camino a Colón, en el Departamento de Cerrillos. Se trata de una vía de circulación rápida de 18 kilómetros, pensada para descongestionar el tráfico del centro de la ciudad de Salta, brindar más seguridad a los automovilista y dar mayor fluidez a la circulación.La obra fue ejecutada mayormente durante el gobierno de Romero y su construcción no estuvo exenta de polémica, por cuanto el gasto total (cercano a los 120 millones de pesos) excedió casi en un 50 por cien el presupuesto orginalmente previsto.
La obra también recibió críticas por considerar que beneficia a "sectores de ingresos elevados", mientras que hay otras obras públicas prioritarias aún pendientes de ser ejecutadas.
Con la futura construcción del tramo de circunvalación que unirá la el camino a Colón con el Parque Industrial de Salta y los barrios del sureste de la capital, la ciudad de Salta podría tener concluido su primer anillo de circunvalación, como los de las ciudades más importantes del mundo. Queda aún por resolver la continuidad de la circunvalación Oeste por los terrenos militares hasta alcanzar el complejo vial que une la Ciudad Judicial y los barrios del Norte con el centro de la ciudad.
Críticas de los automovilistas
Esta obra tiene un enorme valor en orden a configurar nuestro espacio urbano como lo que realmente es: una gran urbe. Sin embargo, a veces las grandes oportunidades se desaprovechan, y un mal diseño o una mala señalización, terminan dando a la obra un sesgo tercermundista.
Algunos automovilistas sostienen que la circunvalación Oeste no es una autopista en sentido estricto, por varios motivos: en primer lugar porque existen incorporaciones laterales no señalizadas por las que circulan camiones, carros tirados por caballos y otro tipo de vehículos incapaces de alcanzar la velocidad mínima legal para utilizar este tipo de vías. En determinados tramos se observa la falta de guad-rails y es por esos huecos por donde se producen incorporaciones a velocidades inadecuadas o, directamente, cruces hacia el otro lado de la vía, es decir, por donde se circula en sentido contrario. Una autopista en toda regla, no contempla cruces al mismo nivel.
Por otra parte, es dudoso de que la obra pueda llamarse autopista cuando la circulación no está restringida exclusivamente a los automóviles. Pese a la existencia de carrilles exclusivos para bicicletas, debidamente apartados de la calzada principal, no hay controles que impidan que los ciclistas (no ya sufridos obreros sino deportistas ocasionales) compartan la vía con los automovilistas.
Las denominadas "colectoras" y los "distribuidores interbarriales" son vías peligrosas y están mal señalizadas. La conexión desde la "autopista" a puntos como el Aeropuerto Salta o Atocha se hace a través de caminos radiales que no guardan ninguna relación de calidad con la vía principal, por no decir que son de lo peor. Lo mismo sucede en Cerrillos, en donde la incorporación al camino a Colón es una invitación al reino de las tinieblas, capaz de provocar, en pocos kilómetros, los más graves accidentes.