La noticia parece salida de un tabloide editado en plena Guerra Fría, pero en realidad es muy caliente. Está relacionada con la inauguración, llevada a cabo ayer, de la nueva 'base operativa' de la infantería de la Policía de Salta en la ciudad de Tartagal. La misión fundamental del nuevo cuerpo policial es, según el Ministro de Seguridad de Salta, señor Alejandro Cornejo D'Andrea, la de «patrullar e intervenir en toda alteración del orden público ocurrido en la zona norte de la ciudad de Tartagal, principalmente en los barrios Belgrano y villa Güemes, garantizando la presencia policial permanente en los sectores de alto índice delictivo».
Pero lo más sorprendente de todo no es que la misión fundamental de un cuerpo de infantería sea la de patrullar las calles, sino cómo y en base a qué criterios las altas esferas gubernamentales han llegado a adoptar tan estratégica decisión.
Dice el ministro que «la iniciativa surgió tras relevamientos efectuados sobre la realidad geopolítica (sic) de la zona».
Curioso asunto este, pues solo hasta ayer (minutos antes de la sorprendente revelación del ministro Cornejo D'Andrea), la geopolítica era considerada como un método de análisis de la política internacional que busca entender, explicar y predecir el comportamiento de los diferentes países en base a variables geográficas como la ubicación física, la superficie, el clima, la topografía, la demografía, los recursos naturales y los avances tecnológicos. Es decir, un enfoque que tiene difícil encaje en el mundo del delito y el patrullaje de las calles.
Para reforzar la presencia geopolítica de la Policía de Salta en Tartagal, el ministro hizo entrega de un nuevo móvil equipado para el traslado de efectivos, equipos de protección y «armamento no letal» (sic) para los uniformados asignados a la nueva base operativa.
A la vista de lo actuado, parece que el gobierno de Salta reserva su «armamento letal» para mejores usos, tales como la destrucción masiva del soporte epistemológico de las ciencias sociales, el exterminio del sentido común o el envenenamiento de gatos en los hospitales públicos.