El verdadero némesis de Messi no es Cristiano Ronaldo sino Güemes. A fuerza de decreto, la figura del general gaucho va cobrando una dimensión espacial cada vez más amplia, que ya golpea los mismísimos dinteles del cosmos. Un comunicado oficial del gobierno de Salta -el principal agente de márketing del héroe- informa esta tarde que nuestra Provincia «saldó una deuda con la historia» (sic) al haber donado a la Cámara de Diputados del Congreso Nacional un cuadro de Güemes para que éste sea colgado en la sala de la Comisión de Legislación nacional.
Según el gobierno de Salta, dicha sala lleva el nombre -atención- «del héroe nacional y mártir sudamericano».
Todo indica que el próximo paso del gobierno de Urtubey será sancionar una ley o un decreto que obligue a que los papeles del Estado agreguen en el membrete oficial esta nueva cualidad de «mártir sudamericano», que nadie sabe por qué diablos no había sido destacada hasta ahora.
La unción de Güemes como «mártir sudamericano» no sólo precede a su ya inevitable beatificación por el papa Francisco, sino que coincide con la disputa por la Selección Nacional de la final de la Copa América. La diputada Liliana Guitián prepara -de urgencia- un proyecto de ley para obligar a que los jugadores del equipo argentino -incluido el apático goleador rosarino- canten, inmediatamente después del Himno Nacional, el Himno a Güemes.
Según el gobierno de Salta, la mencionada deuda histórica tenía unos 155 años de mora, que se quedarían reducidos a 109 descontando la inflación y los gobiernos facto. Hay que tener en cuenta que el actual edificio del Congreso fue inaugurado en 1906, cuando Güemes apenas si era un héroe de barrio.
Ahora bien, que viendo las modestas dimensiones del cuadro donado por el gobierno, no se entiende muy bien que se haya tardado 155 años en «saldar la deuda». Tampoco se entiende muy bien que se haya entregado un Güemes con tonos rosáceos, pues (a menos que hayan querido hacer coincidir la entrega con la celebración del «orgullo») el color no le hace ningún favor a la rotunda virilidad del general gaucho.
Añade también el gobierno que la sala estuvo ayer «colmada de gauchos de las agrupaciones y centros de residentes salteños en Buenos Aires, intelectuales, historiadores, autoridades de la Cámara de Diputados e invitados especiales». Ha quedado bien claro que una cosa son los gauchos (tropa inculta e ignorante) y otra muy diferente los intelectuales.
Participaron del acto los siguientes futuros mártires sudamericanos: el senador por Salta, Rodolfo Urtubey; los diputados nacionales Evita Isa y Bernardo Biella; el director de Casa de Salta, Sergio Etchart; el director nacional de Gendarmería, Enrique Zach; el prosecretario general de la presidencia de Diputados de la Nación, Héctor Trucco; los secretarios de la Comisión Provincial del Bicentenario, Alejandro Pojasi Arraya y el chozno Martín Güemes Arruabarrena; los centros de residentes salteños Esteban Echeverría y Macacha Güemes; autoridades del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico, de la asociación Fundadores de la Patria y del Instituto Nacional Belgraniano (la competencia), además de invitados especiales.