Cuando se jubile de su actuales reponsabilidades en el Estado, al Ministro de Trabajo del gobierno provincial de Salta, señor Eduardo G. Costello, le aguarda un sillón en la Real Academia Española. Concretamente, el sillón «P» mayúscula. El funcionario ha vuelto a hacer gala de sus habilidades verbales en un breve diálogo con la emisora de radio FM Capital de la ciudad de Salta.
Durante el intercambio, el ministro Costello dijo haber renovado «el compromiso y el trabajo de todos los que integramos el Frente para llevar a la presidencia a Daniel Scioli y que nuestros candidatos al Congreso Nacional también logren ocupar una banca».
Justamente este último anhelo de Costello es el que le ha permitido expresar una idea hasta ahora inédita en política: «nuestros candidatos buscarán empujar políticas (sic) que reactiven las economías del NOA y NEA».
Hasta que el ministro Costello salió con este asunto, las políticas se formulaban, se implementaban, se diseñaban, se «delineaban» (como le gusta decir al gobierno), se ponían en práctica, se desechaban, se establecían, se evaluaban, se apoyaban, se impulsaban, etc., etc.
Ahora que se sabe que también se las puede «empujar» cambia todo el centro de gravedad del sistema, puesto que habrá entonces que elegir a los legisladores y funcionarios más fornidos para que «pechen» el asunto.
Se nota a la legua que el ministerio que dirige Costello no instrumenta políticas públicas, sino que se limita a pecharlas, a pecharlas, a pecharlas y a pecharlas. En la empujadera reside el secreto del éxito.
Las políticas que necesitan los ciudadanos son como vacas empantanadas, unos bultos pesados, difíciles de mover. Pero cuando nos encontramos con una situación semejante, tenemos la tranquilidad de que el ministro Costello y otros «empujadores» profesionales sabrán sacar a las vacas del lodo y enderezar los destinos de la Patria.