Y quieren hacernos creer que no son lo mismo

El gran argumento electoral de Romero y Urtubey en estas elecciones consiste en proclamar a los cuatro vientos que no son lo mismo, que los separa un abismo ideológico.

El truco hasta ahora ha funcionado, porque una mayoría cree que, efectivamente, son distintos y que encarnan dos formas antagónicas de ver la realidad de Salta.

Pero el número de gente que no les cree, que no se traga el cuento de las diferencias y el antagonismo, va en aumento.

Es posible que Romero y Urtubey no se presten los aviones (al fin y al cabo son objetos muy personales), pero sí se prestan ideas y sobre todo recursos humanos.

Por debajo de las aparentes diferencias irreconciliables en la cúpula, existe una gran sintonía operativa. Hombres y mujeres que hoy están juntos, mañana separados, pero que permanecen siempre unidos por ese hilo invisible que conecta (24/24 7/7 365/365) las cloacas de uno y de otro.

Guillermo Durand Cornejo y Javier David se enfrentarán en las próximas elecciones; uno como candidato a Intendente de Romero, otro como candidato a Intendente de Urtubey.

Hasta hace poco compartían lista y asiento en la Legislatura de Salta. ¿Es posible que hayan cambiado radicalmente de ideas en tan poco tiempo? ¿No es más razonable pensar que entre los dos hay más parecidos y afinidades que diferencias y discrepancias?

En los últimos cuatro años no ha sucedido nada especialmente grave o trascendente que justifique que Durand Cornejo se haya alejado de las posiciones de Javier David, y viceversa. El oportunismo o los apetitos personales poder pueden llevarlos por caminos diferentes, pero no diferenciarlos.

Dos personas que comparten el carácter oportunista y la obsesión por el poder no son diferentes sino iguales.