Tras un partido desastroso que acabó 1 a 1, a pesar de los incidentes que se produjeron en las tribunas, River Plate consumó su propia tragedia y perdió, por primera vez en toda su historia, la máxima categoría del fútbol argentino. El equipo millonario consiguió ponerse en ventaja a los 6 minutos con un gol de Mariano Pavone, que acertó a colocar una pelota muy ajustada al palo izquierdo del arquero Olave que, a la postre, se convertiría en héroe del cotejo.
A pesar del empuje de River, la defensa y el mediocampo de Belgrano controlaron el partido durante la mayor parte del primer tiempo, si bien el equipo cordobés no consiguió llevar peligro al contrataque.
El segundo tiempo fue diferente, pues Belgrano acertó con una contra y Guillermo Farré marcó la igualdad.
Tras varios errores, el árbitro Pezzotta sancionó un discutido penal para River. La ejecución de la pena máxima por el goleador Pavone fue desafortunada. Su tiro al centro del arco fue adivinado por el arquero Olave, que retuvo el balón sin siquiera dar rebote.
El penal fallado terminó con las ilusiones de River, que siguió empujando con centros cruzados al área de Belgrano, bien resueltos sin embargo por la defensa pirata.
A menos de un minuto de la conclusión del tiempo reglamentario y cuando se preveía que Pezzotta iba a conceder no menos de cuatro minutos de tiempo compensatorio, comenzaron a llover objetos lanzados desde la tribuna de River. La intervención de la policía con gases y agua a presión determinó que el partido fuese suspendido.
A pesar de los incidentes, los jugadores pudieron salir de la cancha custodiados por un fuerte aparato de seguridad, que evitó la invasión del campo por los enardecidos espectadores y resguardó la integridad física de los protagonistas del choque.
El resultado convierte a Belgrano de Córdoba en equipo de Primera División A del fútbol nacional y condena a Ríver a descender, por primera vez en su 110 años de vida.