El representante del futbolista alemán Michael Ballack ha dicho que la supuesta disputa por la cinta de capitán de la Selección Alemana es sólo una tapadera que oculta el hecho de que el equipo está dominado por un 'combo gay'. El representante -llamado Michael Becker- no ha dado a conocer los nombres de los supuestos 'gays' que estarían cerrando el paso al regreso de Ballack al combinado nacional, pero ha insinuado -según Mundo Deportivo- que entre los que llevan la 'voz cantante' en el equipo se encuentran en propio seleccionador Joachim Löw, el lateral Philip Lahm y hasta el propio manager Oliver Bierhoff.
Todo ello, claro está, sin contar con que Löw sucede en el cargo a Jürgen Klinsmann, un jugador que en su día fue vetado por el presidente del Atlético de Madrid, don Jesús Gil y Gil, que argumentó en su día que Klinsmann "perdía aceite".
Frente a estas sorprendentes (o no tan sorprendentes) revelaciones, es imposible dejar de pensar que la Selección Argentina fue eliminada del Mundial de Sudáfrica por aquel 'combo gay', que habría infligido a los de Maradona una derrota 'dura' que ahora parece descubrirse no fue tan dura como se supuso entonces.
La parte curiosa de las declaraciones del señor Becker es aquella donde dice que "el estilo de juego de la selección de Alemania, que deja a un lado la dureza y apuesta a la elegancia, es un símbolo más de esa homosexualidad".
No se entiende muy bien si quiso decir que la dureza futbolística es propia de los jugadores heterosexuales o si la elegancia es característica de los homosexuales, lo cual pondría en entredicho a jugadores exquisitos que de homosexuales tenían más bien poco.
Está claro que la homosexualidad no tiene nada de malo (not that there's anything wrong with that), pero seguramente no piensa así el representante Becker, que de manera inconsciente hizo suyas -aunque en otro contexto- las duras (o no tan duras) palabras del dictador chileno Augusto Pinochet, que en su día dijo que el ejército alemán de posguerra no era más que un hatajo de maricones que habían perdido las virtudes de la dureza prusiana.
Según dicen algunos comentaristas argentinos, ya parecía un poco sospechosa la forma en que el entrenador Joachim Löw se comía los mocos en pleno partido, esas remeritas ajustadas y ese pelito...
En fin; que a través del señor Becker nos venimos a enterar que la 'finura' y la 'elegancia' de la nueva selección alemana no se debe a una saludable evolución futbolística sino a una perniciosa perversión sexual de sus jugadores.
¿Qué tiene que hacer el entrenador argentino para contrarrestar esta nueva y poderosa estrategia teutona? ¿En lugar de Messi, Tévez, Agüero o Higuaín deberá alinear a fornidos travestis salteños para ver si algunos jugadores alemanes se distraen y se les puede colar un gol?
Al final sólo cabe pensar que en el primer gol del flaquito Thomas Müller (joven, pulcro y soltero) hubo tanto manoseo en el área chica que los alemanes del 'combo' sacaron una ventaja extradeportiva.
Grondona debería pedir que el partido se repita y que los jugadores contrarios sean sometidos antes, no a un antidoping, sino a la 'prueba de la bañadera'.