Colarse en los cumpleaños de 15 era, hasta hace poco, una especie de práctica deportiva para los adolescentes salteños de cualquier condición. Desde luego, es posible que un "party crasher" arruine una fiesta, pero la extendida tolerancia social hacia los autoinvitados indica que, sin ellos, las fiestas no son divertidas. Cuando se acaba la comida y el alcohol, los cumpleaños de 15 se convierten en un compromiso difícilmente soportable, a menos que algún colado, de esos que nadie conoce, nos alegre la fiesta.
El oficio del "colado" es generalmente pacífico y de bajo riesgo. Al menos lo era hasta la madrugada del pasado domingo, cuando en Salta una madre irascible mandó a expulsar por la fuerza a tres jovencitos que se habían colado en la fiesta de cumpleaños de su hija, que tenía por escenario un céntrico salón de festejos.
La madre, no contenta con deshacerse de los party crashers, tomó su vehículo, persiguió a los jóvenes a lo largo de varias cuadras y, tras colocarlos en la mira, los atropelló sin piedad.
Los jóvenes resultaron lesionados y debieron ser trasladados al Hospital San Bernardo. Un juez de instrucción ha abierto diligencias de investigación para esclarecer los hechos.
Aún no se conocen las verdaderas motivaciones de la atropelladora. Algunos especulan con que la enfurecida dueña de la fiesta habría estado brindando desde muy temprano y que al advertir la presencia de colados "le saltó la térmica".
Otras versiones señalan que el presupuesto de la fiesta era muy ajustado y que lo que la señora pretendía al atropellar a los jóvenes era que devolvieran por la vía rápida el pollo y el almendrado que habían ingerido en cantidades exageradas.
Enterados de lo ocurrido a pocas cuadras del salón, algunos asistentes comentaron que entre los colados había un bromista, que al momento de bailar el vals, hurtó la dentadura postiza de la abuela de la cumpleañera, lo que motivó que media familia se echara debajo de las mesas en busca de la pieza.
Hasta ahora, ninguna de estas versiones pudo ser confirmada. Bromas aparte, lo cierto es que hay tres lesionados de cierta gravedad, una denuncia penal por tentativa de homicidio doloso y una persona de "carácter fuerte" que -según ha quedado demostrado- al menor atisbo de transgresión no vacila en pisar el acelerador, aunque tenga por delante a la mismísima Procesión del Milagro.
Como dice el Gobernador de Salta, la violencia forma parte de las tradiciones ancestrales de nuestro pueblo.