Si bien el final de la estación seca coincide con los registros máximos anuales de temperatura, la jornada vivida ayer en Salta, en donde los termómetros superaron los 36 ºC, puede considerarse un fenómeno inusual, teniendo en cuenta que aún resta algo más de un mes para la llegada formal de la estación de lluvias. Tras el agobio y la sensación de bochorno que experimentaron ayer cientos de miles de salteños, ha llegado la lluvia.
Las débiles precipitaciones que se registran desde la pasada madrugada han hecho descender los termómetros de manera significativa y se espera que la temperatura máxima en el día de hoy ronde los 22 grados centígrados; esto es, 14 grados menos que ayer.
Si bien el volumen de agua caída es marcadamente insuficiente, se espera que contribuya a mitigar la escasez de agua potable que durante los días de canícula afectó a poblaciones enteras de barrios periféricos y localides cercanas a la ciudad capital.