Otra genialidad de Godoy: Del frente electoral a la 'alianza administrativa'

Zottos y GodoyEl Presidente de la Cámara de Diputados de Salta, Manuel Santiago Godoy, acumula todos los días méritos suficientes para entrar por la puerta grande de la historia política de Salta. Sin dudas lo merece.

Ayer, sin ir más lejos, en medio de la pompa congresual del Partido Justicialista de Salta, el veterano dirigente se sacó de la manga una frase para el recuerdo.

Empeñado desde hace meses -o años- en restar cualquier mérito a la aportación de los ocasionales y no tan ocasionales socios electorales del Partido Justicialista salteño, Godoy negó enfáticamente que el "espacio político" que él integra tuviera una conducción bicéfala Urtubey-Zottos.

Al presidente de los diputados le trae al fresco que el Gobernador de Salta se haya vanagloriado recientemente de ser "el candidato de 9 partidos", porque lo que en el fondo importa, e importará siempre, es que el justicialismo está por encima de todo, incluso de la razón democrática.

"Aquí no hay una alianza en el poder", dijo -palabras más, palabras menos- el locuaz Godoy. A lo sumo, lo que une a Zottos con Urtubey es una simple "alianza administrativa".

La novedosa categoría política inventada por Godoy tropieza sin embargo con algunos obstáculos. Entre ellos, los constitucionales, ya que es sabido -hasta por un alumno de primaria- que el señor Zottos no administra nada.

El poder administrador (el Ejecutivo) es por mandato constitucional un poder unipersonal (unicéfalo, si se prefiere) y en este diseño el Vicegobernador es una figura completamente ajena a la Administración del Estado.

Tampoco el señor Zottos administra el Senado, cuerpo del que es presidente nato. Y no lo administra no tanto porque no quiera, sino más bien porque no puede, ya que desde 2007 los poderes fácticos le vienen imponiendo al Secretario Administrativo de la Cámara, que, por supuesto, no es un hombre de su confianza.

Tampoco administra nada el señor Zottos a través de los ministros del Gobernador que pertenecen al Partido Renovador de Salta, pues a decir verdad, los únicos representantes de esta formación política en el gabinete de Urtubey -los señores Diez y Loutaif- apenas si tienen algunas competencias marginales. La Ministra de Justicia tiene bastante poco que decir en materia de administración de justicia (y cada vez menos, desde que sueña con volver al Congreso Nacional) y el Ministro de Desarrollo Económico se ocupa -con suerte- de las granjas de pollos y los criaderos de cerdos, pero con un presupuesto espartano y un peso político virtualmente cercano a cero.

Queda por analizar el caso de los intendentes municipales renovadores que, en su gran mayoría, son ángeles caídos del justicialismo, siempre deseosos y dispuestos a volver por donde vinieron. Es de suponer que el ascendiente político (o administrativo) del señor Zottos sobre los recientemente elegidos intendentes de La Viña y Cafayate cesará tan pronto como los regidores descubran la realidad y se enteren de quién maneja realmente la chequera de la "descentralización".

Pero si no existe una alianza política y tampoco una administrativa, ¿qué relación une a Zottos (o al PRS) con el gobierno de Urtubey?

Godoy no se anima a decirlo, pero los une la pasión encontrada por el tropiezo. Porque el "número uno" sueña con no tropezar para que el "número dos" no se haga cargo de la oficina, y éste, por supuesto, sueña con todo lo contrario.

Godoy no se anima, pero ya ve en Zottos a un Vicegobernador cronificado, convertido en aspirante perpetuo a una pensión de viudedad política. Godoy vaticina, sin decirlo explícitamente, que cuando llegue la hora, Zottos comprobará que sus largos años de lealtad al jefe no se han traducido en fuerza política (ni administrativa) propia.