El gran fiasco del tren urbano de Salta

Tren de cercanías de SaltaLuego de que el intendente Miguel Ángel Isa y el propio gobernador Urtubey anunciaran con júbilo incontenible que la ciudad de Salta sería capaz de poner en funcionamiento un tren suburbano, y el gobierno municipal llegara a organizar viajes de curiosos en los nuevos trenes comprados por el gobierno nacional a la FEVE española, el nuevo secretario de planificación municipal, Emiliano Venier, ha declarado a una radio de Salta que el tan soñado tren "por ahora no será posible".

Desde luego, Venier no descuidó el detalle de decir que la culpa de que el famoso tren no preste un servicio regular a los salteños en un tiempo razonable no es de la Municipalidad de Salta ni de sus precipitados planes, sino de "la Nación" (esa cosa irreal que usamos como papelera reciclaje de nuestros fracasos locales) que -según palabras del funcionario- ha decidido "dar prioridad a otras obras" y no a la circulación del tren de Isa.

La modernidad -en versión Isa- deberá esperar, pues, a que la Nación se decida a poner en cintura el muy deficiente trazado ferroviario que une a la folklórica estación de Cerrillos con la Universidad Católica de Salta, unos veintidós kilómetros absolutamente carentes de seguridad, con innumerables pasos a nivel de notoria peligrosidad, y con una señalización digna de las épocas de Richard Trevithick, inventor de la primera locomotora a vapor.

Venier no sólo parece haber archivado los proyectos de su antecesor Kalinsky, sino también haber instalado un estilo de comunicación mucho más realista, menos pretencioso y, sobre todo, menos agresivo hacia el ciudadano. Su sinceridad respecto del gran fiasco del tren de Isa permite albergar esperanzas de que algunas urgentes necesidades de la política (los votos, por ejemplo) puedan ser postergadas en nombre de la sensatez y del progreso responsable.