El juez Julio Leonardo Bavio, titular del Juzgado Federal Nº 1 de la ciudad de Salta, ha dispuesto el procesamiento del exsubcomisario Gabriel Giménez al hallar indicios racionales de su participación criminal en un delito de transporte ilegal de estupefacientes y en otro de resistencia a la autoridad. La resolución del magistrado convierte en prisión preventiva la detención de Giménez, quien se halla alojado en la cárcel federal de General Güemes. Entre las medidas cautelares adoptadas por el juez figura un embargo a los bienes de Giménez hasta cubrir la cantidad de 200.000 pesos.
El mismo juez ha resuelto sobreseer a la esposa de Giménez, Marina Garzón, también policía, que fuera exonerada del servicio por sospechas de complicidad con su marido.
Los hechos se remontan al 25 de mayo de 2010, ocasión en que -según la versión oficial- una patrulla de la policía medioambiental de la Provincia de Salta advirtió que unos vehículos intentaban eludir un control rutinario, tras lo cual fueron perseguidos y hallados en ellos una cantidad de droga superior a los 50 kilogramos de cocaína. Los ocupantes del vehículo consiguieron sin embargo huir, pero meses más tarde Gimémez fue localizado y detenido en el sur de Bolivia.
En sus comparecencias ante el juez, el expolicía aseguró que el procedimiento en su contra se origina en una venganza personal del exsecretario de Seguridad del gobierno de Salta, señor Aldo Rogelio Saravia, a quien el hoy procesado acusó de impartir órdenes ilegales a la policía, como la de traspasar la frontera con Bolivia para asesinar a presuntos delincuentes.
Fuentes judiciales federales han indicado que Giménez volverá a comparecer hoy ante el juez Bavio. Será por la causa en la que se investiga sus propias denuncias por supuestas escuchas ilegales y espionaje a dirigentes políticos de la oposición, que -según el denunciante- habrían sido ordenadas por el antiguo Ministro de Seguridad, Pablo Francisco Kosiner.