Alguien dijo alguna vez que el gobierno de Urtubey, que presume de moderno y de eficiente, en realidad proporciona a los ciudadanos soluciones "atadas con alambre". A veces el gobierno se ocupa de desmentir este infundio, pero otras veces no hace sino confirmarlo.
Para muestra es suficiente la foto que ilustra esta página (por favor, ampliar dando clic sobre la miniatura), que es oficial del gobierno de Salta y corresponde al momento en que el gobernador Urtubey pronuncia su discurso de inauguración de la Patrulla Naranja, un cuerpo especializado en la seguridad vial.
Obsérvese con atención y detenimiento, en la parte inferior izquierda de la foto (señalada con una flecha roja), el mástil que sostiene solemnemente la enseña patria. El mismo, al parecer, sólo puede mantenerse en pie gracias a una piedra de generosas dimensiones (de esas que se utilizan habitualmente para trancar la puerta o para frenar los autos estacionados en la cuesta del cerro San Bernardo, sin freno de mano).
Toda la escenografía gubernamental (pensada para los Oscar) es tirada por la borda por la falta de cuidado en un solo detalle. Un detalle que no sólo afea y desluce el verboso el discurso del gobernador, convirtiéndolo en pétreo y monocorde, sino que constituye una afrenta velada a nuestro máximo símbolo nacional, pues nuestra enseña no necesita de soportes tan improvisados para mantenerse enhiesta y gallarda como corresponde, por su ilustre pasado y venturoso porvenir.
De nada ha valido la pulcritud del estrado de madera con el escudo provincial tallado en su frente; de nada tampoco esa copa de fino cristal que se supone mal colocada sobre dicho estrado; de nada ese blanco e inmaculado mantel que -por una vez- ha sustituido al poncho rojo en la liturgia burocrática y sobre el que las autoridades presentes podrían decir misa si se lo propusieran y estuvieran capacitadas espiritualmente para ello.
Muchos nos preguntamos si cuando surgen los problemas serios en el seno del gobierno, tal como dicen las malas lenguas, las soluciones consisten también en colocar un enorme pedrusco para tapar los huecos.
¡Gobernador, por favor! No sancione a su fotógrafo ni a su responsable de ceremonial por este desafortunado backstage. Cosas como ésta pasan en las mejores familias.