Roque Rueda y la pinta de Carlos Gardel

Concejal Tomás RodríguezEl vicepresidente primero del Concejo Deliberante de la Municipalidad de Salta, el concejal Tomás Salvador Rodríguez, ha salido en defensa de los superpoderes presupuestarios y de la discrecionalidad "non accountable" del Intendente de Salta a la hora de echar mano de los gastos reservados.

Para ello, ha tenido -casi inevitablemente- que dedicar algunos párrafos al concejal Roque Rueda, del partido Propuesta Salteña, que es quien lleva la voz cantante contra aquellas inusuales y poco democráticas facultades del intendente municipal.

Carlos GardelSeguramente inquieto por la solidez jurídica con que Rueda está defendiendo la inconstitucionalidad de aquellos poderes, el concejal Rodríguez, en vez de razonar civilizadamente sobre la adecuación de tales facultades a los textos constitucionales, ha preferido -porque es más cómodo y conlleva menos fatiga intelectual- salir a 'matar al emisario', es decir, a descalificar a Roque Rueda diciendo que se trata de un "concejal nuevo, que sólo quiere trascender y hacer política con este tema".

Las tres "acusaciones" son, en realidad, medallas que Rodríguez cuelga involuntariamente al pecho de Rueda.

Roque RuedaEn primer lugar, porque ser "concejal nuevo" no constituye ningún desdoro, sino más bien todo lo contrario. Deberíamos empezar a sospechar de los "concejales consuetudinarios", de los enquistados en los presupuestos.

En segundo lugar porque muy mal haría el señor Rueda si se conformara con ser electo concejal para instalarse en el reino de las tinieblas, que es donde mora -y muy cómodamente, al parecer- el concejal Rodríguez. Al contrario, está muy bien que Rueda quiera trascender, personal y políticamente. Su progreso beneficiará a todos los ciudadanos-vecinos y esto es precisamente lo que hace falta en la política municipal de Salta, que se debate, desde hace décadas, entre los personalismos estériles y la negligencia e ineptitud de responsables políticos, que no desean trascender, y prefieren que sus asuntos permanezcan ocultos, y cuanto más mejor.

En tercer lugar, porque para "hacer política" es que el señor Rueda tiene un asiento en el Concejo Deliberante. Para hacer política es para lo que lo han votado los ciudadanos de Salta. Y, por lo que se aprecia, Rueda no se conforma con poco: quiere hacer política de la mejor (al menos se esfuerza en ello), incluso "llevando agua para su propio molino". Porque la política también es eso, aunque incomode a los que creen que la práctica de la política comporta un pecado imperdonable.

Si al concejal Rodríguez le asusta o le molesta que alguien haga política muy cerca suyo, va siendo hora de que piense en apuntarse en la lista de espera de algún monasterio y en abandonar su acta de concejal. Tal vez su suplente piense que es mejor dedicarse a la política para cambiar la realidad y no a la contemplación.

"Muchos llegan con la pinta de Carlitos Gardel, pero solamente hacen ruido"
, ha dicho el concejal Rodríguez, refiriéndose de un modo sutilmente despectivo a Roque Rueda.

En realidad, al concejal Rodríguez le faltan un par de clases de tango, porque al 'pobre Contursi' parece habérsele olvidado que, 'en su esquina rea', los que sueñan con la pinta del Zorzal Criollo son algunas "cacatúas". No Roque Rueda, precisamente, que tiene la suya y no necesita, para ser políticamente más eficiente, que su imagen cuelgue de los retrovisores de los colectivos, como sí parece pretender, en cambio, el intendente Isa.

Para finalizar, hay que decir que no sólo de Rueda se espera que haga ruido. ¡Bendito el ruido que hacen Rueda y el Oveja Álvarez! Lo que a muchos nos gustaría oír de vez en cuando es el ruido que hace el concejal Rodríguez, que, por lo que se ha visto y se ve, no está en camino de romper ningún decibelímetro con los apagados ecos de su actividad representativa.

¡Menos mal que Álvarez le "explicó" a Rueda cómo funciona el Concejo Deliberante! De otra manera, Rueda no se hubiera enterado nunca de los "códigos internos" que maneja el cuerpo. Eso no se estudia en las Facultades de Derecho sino en la Universidad de la Vida. El consejo iniciático de Rodríguez a Rueda demuestra que solamente hay dos instituciones en el mundo en donde a los recién llegados los veteranos tienen que explicar a los neófitos cómo funciona "la interna". Ellas son la Mafia y el H.C.D. de la ciudad de Salta.

Lo que el concejal Rodríguez no sabe es que el vuelo jurídico de Roque Rueda es capaz de enseñarle a él y a cualquiera que se le ponga por delante, cómo funcionan la justicia y las demás instituciones que nuestro sistema de convivencia ha creado para frenar las arbitrariedades como las que él está bendiciendo.