¡Los húngaros copian el modelo político de Salta y la Argentina!

Viktor OrbanDespués de leer con pasmosa atención el artículo que hoy publica el diario El País y que firma István Hegedüs, presidente de la Hungarian Europe Society, no he dejado de pensar en el influyente hechizo que ejerció cierta belleza húngara afincada desde hace años en Salta sobre lo más granado de intelectualidad vernácula.

Puesto ya a darle más crédito aún, he pensado que esta dama debe estar enviando emails secretos a la lejana Hungría de sus ancestros, para contarles a los húngaros todos los detalles, incluidos los más menudos, de la política de Salta y de la Argentina.

Tal vez esto no sea cierto y en realidad solo deban de atribuirse a la casualidad las asombrosas similitudes entre los sucesos y prácticas políticas de Hungría, los de Salta y los de la Argentina en general.

Repasemos un poco estas similitudes.

El artículo del señor Hegedüs habla de que Hungría está viviendo una "revolución populista" cuyo líder visible es el actual Primer Ministro Viktor Orban.

Señala el autor que la característica más llamativa de esta revolución "es la ausencia de cualquier fundamento ideológico oficial". Y añade: "El Gobierno del partido en el poder introduce sus medidas y sus acciones apelando sencillamente a su mayoría, abrumadora y sin precedentes -al poseer más de dos tercios de los escaños del Parlamento-, diciendo: tenemos el apoyo del pueblo, hacemos lo que ellos quieren que hagamos, lo hacemos porque es nuestro deber moral cumplir con su deseo y usar nuestro poder político para cambiar las cosas, y así sucesivamente".

Huelga decir que las dos notas apuntadas podrían caracterizar perfectamente el régimen político de la Provincia de Salta. Pero hay más cosas.

Dice Hegedüs que entre 1998 y 2002, cuando Viktor Orban y su partido Fidesz alcanzaron el poder por primera vez, pusieron en práctica el pressing, un concepto tomado del fútbol, que describe con precisión la mentalidad de los jóvenes políticos que querían "servir de contrapeso" al presunto monopolio de fuerzas de izquierda y liberales en las esferas políticas, económicas y culturales del país.

Esta agresividad de los jóvenes políticos "sin ideología" consiguió -según Hegedüs- que gran parte de los ciudadanos confiaran en el dinamismo de los nuevos gobernantes, al tiempo que otros "se quedaban totalmente petrificados por los métodos políticos del Gobierno".

¿Cuáles son -según Hegedüs- esos "métodos políticos"? Seguramente el lector se sorprenderá al conocerlos o -quién sabe- los encontrará "algo familiares":

1) Una "lucha por la libertad" contra el FMI;

2) La renacionalización de facto de los fondos privados de pensiones;

3) Un drástico corte de competencias del Tribunal Constitucional;

4) Una campaña en los medios contra destacados intelectuales liberales;

5) La aprobación de la ley de medios antes de la última Navidad, que produjo una amplia reacción internacional de protesta.

Casi no hace falta decir nada más. Es casi un hecho que los húngaros, con el señor Viktor Orban a la cabeza, miran secretamente el programa 6 7 8; o, como insinué antes, reciben detallados emails de bellezas húngaras (o incaicas) afincadas en Salta. Sea como fuere, nos copian con descaro.

Sin embargo, hay algunas pequeñas gotitas húngaras, un sesgo propio, que los intelectuales argentinos de Carta Abierta deberían analizar de cara a futuros ajustes de la política doméstica.

Por ejemplo, el hecho de que la Ley de Medios húngara -según Hegedüs- ha creado "una poderosa autoridad cuyos miembros son delegados del partido gobernante en posesión de potenciales competencias, tanto para controlar a los medios impresos y electrónicos como para sancionarlos con enormes multas".

No estoy muy seguro que esto sea una novedad húngara. Es probable que, una vez más, los argentinos nos hayamos adelantado también en esto.