Groucho Marx dijo -o por lo menos dicen que dijo- que lo de "inteligencia militar" es una verdadera contradicción en los términos. Esta frase -una de las más conocidas del genial cómico neoyorquino- pone de manifiesto en todo su esplendor la acusada anfibología de la palabra 'inteligencia', que tan pronto sirve para nombrar a la capacidad de entender o comprender, como para referirse a determinadas actividades secretas; típicamente, aquellas que realiza el Estado en materia de espionaje y contraespionaje.
Por esta razón es que, cuando el Gobernador de Salta anunció ayer en rueda de prensa que iba a practicar reformas profundas en la 'Inteligencia Criminal' a su servicio, algunos no pudieron evitar establecer una relación muy directa e inmediata entre la nueva inteligencia criminal y algunos de los nuevos funcionarios que Urtubey incorporó ayer a su gabinete.
Ayer por la mañana, pocos dudaban de que la sorpresiva maniobra de Urtubey fue producto de su reconocida y nunca bien ponderada "inteligencia", pero no faltó quien aprovecharía la volada para decir -con una cierta dosis de humor negro- que el Gobernador sacó provecho de su mejor "inteligencia criminal".
La incorporación de sagaces hombres y mujeres a su gabinete despertó especialmente el adormecido ingenio popular, circunstancia favorecida por el hecho de que en el mismo momento en que el Gobernador anunciaba el descabezamiento del área policial dedicada al espionaje de los adversarios (los delincuentes), el mandatario hacía públicos los nombres de las nuevas figuras que a partir de ahora tendrán altas reponsabilidades en la tarea de gobierno.
"Urtubey se ha deshecho del equipo de inteligencia criminal que poseía, porque descubrió que eran más criminales que inteligentes", señalaba una alta fuente de la Secretaría de Seguridad. Por esta razón -dicen- echó mano de la mejor inteligencia que pudo encontrar a su alrededor, pero para ponerla al leal servicio de la ley de los ciudadanos. La idea -a primera vista- es que las nueva incorporaciones inviertan la ecuación; es decir, que sean más inteligentes que criminales.
Al declarar el Gobernador en la misma rueda de prensa el fin del negociado de Tolloche y de Salta Forestal, su mensaje entre líneas fue muy claro: "En Salta se ha abusado de la inteligencia criminal".