Los colectivos del transporte público de Salta convertidos en una verbena

Con el minicomponente en el colectivoEl proyecto para limitar el uso de dispositivos de reproducción de música a bordo de los autobuses de pasajeros de Salta es, sin duda alguna, una iniciativa civilizatoria.

El viaje en colectivo normalmente no es un paseo sino una obligación generalmente inevitable para aquellas personas que utilizan este medio de transporte para desplazarse desde sus casas hasta el lugar de trabajo y viceversa. Los usuarios no solamente tienen derecho a un viaje seguro sino también a una travesía tranquila, sin ruidos, altercados o sobresaltos innecesarios.

En la mayoría de las ciudades bien organizadas del mundo existen reglas claras sobre la utilización del transporte público de pasajeros, y no solo referidas a los aspectos tarifarios o de seguridad a bordo de las unidades.

Solo por dar un ejemplo, el RATP (Régie Autonome des Transports Parisiens) la autoridad del transporte en la poderosa región de Ile de France tiene establecidas lo que allí se llaman "reglas de civismo", entre las que destacan las siguientes:

1) Los pasajeros deben respetar el orden y la tranquilidad de todos en los vehículos.

2) El acceso a los vehículos está prohibido

  a) a toda persona en estado de ebriedad

  b) a toda persona calzada con patines o calzados equipados con ruedas

3) A bordo de los vehículos están prohibidos

  a) las prédicas, distribuciones o ventas diversas

  b) los comportamientos irrespetuosos, injuriosos o agresivos en contra de los viajeros, del conductor y de todo agente a cargo de una misión de servicio público

  c) el uso de instrumentos de música o de cualquier otro aparato cuyo volumen sonoro pudiera incomodar a los pasajeros

  d) la suciedad o el daño voluntario al material

Como se puede apreciar, el razonable silencio a bordo de la unidad de transporte es una condición importante del viaje.

Hasta tal punto es importante esta cuestión en Paris, que los autobuses urbanos circulan con carteles en los que se solicita a los viajeros mantener conversaciones en voz baja para no incomodar al resto de los pasajeros.

No hay razones de peso suficiente que hagan aconsejable que los colectivos de Salta se conviertan en una verbena continua, de principio a fin de su recorrido.

Si la Autoridad Metropolitana de Transporte no dispone aún de una norma para evitar mayores incomodidades acústicas a los pasajeros (que no sirva solo para ahorrarles el molesto chirrido de los frenos a cinta o las descargas de aire comprimido), debería pensar seriamente en limitar el uso de aparatos de música que emitan a través de parlantes, como así también prohibir las conversaciones a los gritos (incluidas las llamadas telefónicas a grito pelado) y los soliloquios vociferantes de falsos profetas, ebrios y viboreros.