No. No pretendo retomar mi espacio en el diario transgrediendo ninguna norma de la reciente y renovada ortografía de la Real Academia, tan solo pretendo – al estilo del (por ahora) Jefe de Gabinete señor Aníbal Fernández – regresar “castiza”. Si él se pone farruco verbalmente yo he decidido ponerme ordinaria de forma escrita.
Desde el pasado día dos de enero hay diversas cosas a uno y otro lado del charco que me andan “chupando los dos huevos”. Ahí va, y no precisamente en orden alfabético, parte de la lista:
- Que en España seamos campeones de Europa en extensión y kilómetros de línea de alta velocidad férrea, a la vez que lo seguimos siendo en desempleo, sideral aumento del nivel de riesgo de nuestra deuda y raquítico crecimiento económico. Para colmo, un reciente estudio ha afirmado que sobre el 2050 pasaremos del octavo puesto que detentábamos hasta hace poco (en el ranking de economías del mundo) al catorce. Me temo que para el 2070 igual seguimos en descenso.
- Que en Argentina después de un 2010 “recontra-extraordinario” – eso aseveró en su discurso de fin de año la señora Presidente – una ristra kilométrica de jubilados, amas de casa, oficinistas, empleados diversos y demás variantes del sufrido argento, se achicharre bajo el sol en fila, aferraditos a la esperanza de ingresar a su banco para obtener algún tipo de billete o moneda. Elementos, por cierto, que junto a la nafta o la luz no tengo constancia de haber visto reflejados en ninguna lista de bienes “oligárquicos” elaborada por alguna autoridad oficialista de esas que tanto pregonan eso que llaman “modelo de crecimiento generador de virtuosos círculos con demostrada inclusión social”.
- Que en España Zapatero inicie el año con una gira mediática mientras sigue poniendo cara de estadista que realiza previsiones sesudas y muy certeras. De paso, a lo tonto (o sea fiel a su estilo), juega a alimentar la espiral de dudas sobre si será candidato a Presidente en el 2012 para llevarse el batacazo “in person”, o le va a endilgar el vía crucis a algún sucesor al que le arroje semejante trago.
- Que en Argentina don Amado Boudou se pasee por el Dakar o toque la guitarrita, tras amagar junto a Moyano con presentarse a candidato a jefe de gobierno porteño. Lo digo no porque le tenga manía, sino porque los billetes no aparecen en bancos ni cajeros, el gasto público sigue en aumento y la inflación – esa que no existe salvo para todos aquellos que sabemos sumar, restar o multiplicar – continúa disparándose e impactando en los bolsillos del ciudadano medio. (No, tampoco digo medio en sentido colonizador ni clasista, sino generalista)
- Que en España Felipe González continúe también con su propia gira en los medios y afirme, con gesto de budista, que “no le quita el sueño si en las próximas elecciones gana la izquierda o la derecha”. A mí tampoco señor González: fundamentalmente porque a la izquierda le ha tocado y el tocará gobernar como si fuera de derechas y la derecha, de momento dicen poco y nada concreto sobre cómo gobernará si ganan ellos. A mí lo que me está quitando el sueño es saber a quién votar… porque ya no me fío ni de mi padre para que nos saque de este entuerto.
- Que en Argentina boqueteros, okupas de predios, barrabravas, gremialistas piqueteros, algunos jueces (como Eliseo Otero) y una ministra de look primaveral, colorista y florido, hayan tenido al país sumido en un carajal mientras se continúa confundiendo - como si fuera un amasijo de vagos conceptos – ley, orden, seguridad, espacio público, espacio privado… y otra serie de fundamentales derechos.
- En general y sin situarlos en patria concreta: que agoreros, analistas, calificadoras de riesgos, mandamases de Bancos Centrales o Reservas Federales y especuladores con instrumentos a su alcance que ni el G20, el G30 o el G50 logran arrebatarles, nos tengan en este sube y baja que nada más tomar la uva número doce en Nochevieja ha comenzado a acongojarnos de nuevo.
- Que en Argentina, por citar el último ejemplo, Carlos Saúl Menem amague con que “él es siempre candidato”, y añada para más inri que no sabe bien candidato a qué… pero que “ya verá que nos conviene”. Ese “nos” me ha sonado tanto a “me”, que resulta un chiste que el susodicho tenga luego el desparpajo de advertir que ““observa cierta descomposición en el ámbito político”. Y que lo diga don Carlos, y que lo diga: es usted, sin ir más lejos, uno de los “putrefactos” que conforman la extensa lista.
- Que en España (¿es España todavía?) el reciente vencedor de las elecciones autonómicas y actual President de la Generalitat de Catalunya, afirme en un discurso - como si hubiera descubierto la fórmula matemática que dio origen al big bang del Universo - que “a partir de ahora habrá que hacer más y mejor con menos”. Que tamaña obviedad haya parecido a todos el sumun del sentido común, revela hasta qué punto, este (como dice el refrán) ha dejado hace mucho de ser el más “común” de los sentidos entre nuestros políticos.
- Que en Argentina, tras la matraca que nos han dado con Ley de Medios, la agencia pública de noticias Télam haya comparado a Néstor Kirchner (Dios le tenga en su gloria o allá donde considere pertinente) con Jesús y ningún funcionario haya respondido con su puesto por la publicación de tamaño despropósito. ¡Luego hablan de objetividad periodística!
En fin, podría seguir saltando a uno y otro lado del charco con numerosos y variados sucesos que “me chupan los dos huevos”. Admito, para ir concluyendo, que no es mi estilo remedar al señor Aníbal Fernández y mucho menos utilizar lo que ustedes denominan coloquialmente por allá sus “Anibaladas”. La realidad es bastante más prosaica: desde el pasado dos de enero España ha puesto en marcha la prohibición de fumar en cualquier lugar cerrado – inclusive en aquellas zonas otrora específicamente para fumadores – y en muchos espacios abiertos y eso, para mí que soy fumadora compulsiva, no sólo “me ha chupado los dos huevos” sino que me tiene destrozados los puñeteros nervios.
¿Lo ve señor Fernández?, cualquiera puede tener un mal fin e inicio de año. Ya que usted y yo nos seguimos mutuamente en Twitter, si me lee por aquí le propongo un trato: aunque a ambos “nos siga chupando los dos huevos”, yo dejo de fumar y usted cuida de ahora en adelante su vocabulario. ¿Hace?