El Ministro de Gobierno de Salta no tiene quien le escriba

Loutaif y el Partido ObreroTras recibir hace unos días al líder del Tea Party salteño -diputado nacional Alfredo Olmedo- el Ministro de Gobierno de Salta, Julio César Loutaif, otra vez ha sorprendido a la parroquia. Lo ha hecho al sentar alrededor de su mesa a dos destacados representantes del otro extremo del arco ideológico: los señores Claudio del Pla y Pablo López, dirigentes del Partido Obrero de Salta.

Tal vez el gesto del señor Loutaif sea simplemente una pose, pero lo que parece cierto es que, en menos de dos meses de ejercicio de su nuevo cargo, el nuevo Ministro de Gobierno ha dialogado con la oposición más que su antecesor en tres años.

Sean sinceros o no, los gestos y esfuerzos del señor Loutaif para mostrar un talante dialogante con quienes discrepan con el gobierno naufragan cuando llega el momento de comunicar a los ciudadanos por escrito lo tratado en sus reuniones con la oposición.

Comunicar bien es también una obligación del Ministro; una obligación tanto o más importante que la de acertar en las decisiones. Pero -ya se sabe- los funcionarios de tan elevado rango muchas veces no tienen tiempo de revisar los despachos de prensa que elabora su oficina.

Confusión y perplejidad

El parte que intenta resumir la reunión de Loutaif con López y Del Pla no puede ser más confuso y desafortunado.

Pone en boca del Ministro algo que ningún político responsable diría en público: “la decisión de prorrogar (una concesión para la extracción de petróleo) es exclusiva y excluyente del Poder Ejecutivo, ya que no son temas que deban ser remitidos a la Cámara de Diputados; de todas maneras, existe por parte del Gobierno la voluntad y la vocación de que sean de conocimiento público las acciones que lleva adelante el Gobierno” (cita textual del parte de prensa).

No es necesario analizar en profundidad este párrafo para darse cuenta de que "el conocimiento público de las acciones del gobierno" no es algo que dependa ni de su voluntad ni de su vocación.

En otros términos, que aunque el gobierno de Salta careciera totalmente de voluntad y de vocación para hacer públicos sus actos, siempre se encuentra obligado a darles suficiente publicidad. Las actuaciones políticas -no solo las del gobierno- son públicas por definición. Política y secreto son conceptos frontalmente contradictorios.

En términos un poco más técnicos, la publicidad de los actos de gobierno es uno de los elementos que singulariza al régimen republicano. Pero también es una obligación muy concreta impuesta: 1) con carácter general, para todos los poderes del Estado, por el artículo 1 de la Constitución de Salta; y 2) de forma particular al Poder Ejecutivo, por el artículo 61 de la misma Constitución.

Facultad exclusiva y excluyente

Resulta también muy llamativo que el Ministro defienda frente a un diputado del Partido Obrero que la decisión de prorrogar o no un contrato es decisión "exclusiva y excluyente" del Poder Ejecutivo (en la que nada tiene que hacer el Legislativo), y a renglón seguido diga (o escriba) que tal decisión será adoptada en función de determinados criterios políticos que son manifiestamente ajenos y externos al único poder legitimado para adoptarla.

Dice el señor Loutaif (o dicen que dijo) que la decisión de prórroga depende de dos cosas: 1) de un discurso de la Presidente de la Nación "pidiendo" más inversión en el sector hidrocarburífero, para sustituir importaciones; y 2) de un acta "realizada" por algo llamado Organización Federal de Provincias Productoras de Hidrocarburos (OFEPHI), de la que surge de forma evidente que ya existe una decisión interprovincial previa, que fue adoptada "junto al gobierno nacional", en el mismo sentido del "pedido" de la Presidente.

En pocas palabras, que la tan cacareada decisión "exclusiva y excluyente" del Poder Ejecutivo de Salta, en realidad ya ha sido adoptada por otros poderes externos y ajenos al Estado provincial salteño, y que al gobernador Urtubey solo le queda firmar, y poco más. Federalismo puro.

El único pasaje del parte que se puede celebrar -en términos estrictamente folklóricos- es el que dice que la OFEPHI acordó el "desarrollo de los yacimientos en la totalidad de las cuecas" (sic). Sin quererlo, la organización federal revela cuál fue la verdadera causa del prolongado bloqueo de las rutas bolivianas: Al presidente Evo Morales no se le ocurrió desarrollar la totalidad de los taquiraris.